«El compromiso»

Cuando escuchamos la palabra compromiso, lo primero que nos viene a la cabeza es un compromiso con una persona externa, sobre todo, a nivel sentimental, pero vamos a prestar especial atención en este momento, al compromiso con nuestro propio ser, y, más específicamente, al compromiso con nuestro propio ser a nivel evolutivo.

El compromiso es algo que adquirimos y lleva implícito la responsabilidad de cumplirlo. Es muy importante, ya que damos nuestra palabra, lo que representa nuestra identidad. Las personas que cumplimos nuestros compromisos somos personas responsables y firmes, tenemos claros nuestros valores y principios, contamos con determinación y voluntad.

Cuando empezamos nuestro proceso interior el compromiso es algo que debe estar y que asegura nuestro éxito. Pasamos por todo tipo de situaciones y muchas veces no vemos todo el camino, ni siquiera hacia dónde dirigir el siguiente paso. Cuando nos comprometemos interiormente, lo que está debajo es que “vamos a seguir”, pase lo que pase, levantándonos cada vez que nos caigamos por el camino, sabiendo que vamos a atravesar lo que sea necesario para nuestra evolución, incluyendo todos los aprendizajes que se presenten.

El compromiso es necesario para seguir, transitar momentos duros y ser nuestra principal fuente de motivación. Hay veces en las que no tenemos a nadie que nos anime y tenemos que ser nuestra propia fuente de inspiración y ánimos.

Cuando vamos cumpliendo nuestros compromisos internos, sentimos una fuerza increíble, porque nos damos cuenta de todo lo que avanzamos y de que un paso sigue al otro. Cumplir nuestros compromisos nos da seguridad y nos hace saber que podemos hacerlo, que se trata de enfocarnos constructivamente. También, nos llena de confianza, una confianza que nos asegura que podemos confiar en nosotros, estamos ahí de verdad. Somos un lugar seguro.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando no se cumplen esos compromisos? En ese caso la pérdida de confianza es muy grande. La persona no confía en sí misma, porque se va comprometiendo a cosas que no cumple y eso provoca un gran desorden interno. El sentimiento que aparece es la culpa, ya que no se cumple la expectativa de sí misma, aunque aparecerán otros para intentar taparlo y frases del estilo de “no pasa nada”. Pero, déjame que te diga que sí pasa, pasa, y mucho.

En estos casos lo primero que hay que hacer es una reconstrucción de la autoestima y un gran aporte de gestión emocional para ordenar todos los procesos que están provocando actitudes y comportamientos limitantes del estilo.

¿Qué ocurre cuando nos relacionamos con personas que no cumplen sus compromisos?

Vamos a ver ahora que ocurre cuando, por ejemplo, una persona se ha comprometido con nosotros a algo y no lo cumple. Pueden pasar dos cosas: que se disculpe y nos avise o que haga como si no pasara nada.

En el primer caso, podemos ver cómo la persona es consciente de que debe comunicar que ha roto el compromiso y está asumiendo la responsabilidad que le corresponde. Bien por ella, es una decisión acertada, ya que nosotros no somos responsables de su falta de compromiso y, evidentemente, ello nos va a afectar de alguna forma y nos va a ocasionar molestias en mayor o menor medida.

Ahora bien, tenemos el otro caso en el que la persona ha roto su compromiso y no nos lo comunica. Ha elegido la opción limitante y evasiva del ego y no asume su responsabilidad. En este sentido, da igual el compromiso que sea, elige la opción de perjudicarnos y no hacerse responsable de sus actos y decisiones. Estas personas, cuando tú les preguntas si les ha ocurrido algo o si han tenido algún problema (porque tú si te estás comportando desde tu parte constructiva, a diferencia de ellas), se suelen ofender, además, mucho. Un caso desagradable que hace que perdamos absolutamente la confianza en ellas. Suelen usar, además, el sentimiento de víctima e intentan manipularnos diciendo, incluso, que las tratamos mal por expresarnos asertivamente. Si observas con detenimiento, podrás ver que en su vida hay desorden (interno y externo) y utilizan las mentiras y las excusas como fuente de su comunicación, evadiendo la responsabilidad que les corresponde A estas personas hay que ponerles límites y comunicar bien claro que nos deben avisar si no van a cumplir los compromisos que han adquirido con nosotros. El respeto debe estar presente ante todo.

Coincidirás conmigo en que es muy fácil ver en quién se puede confiar cuando tenemos rodaje, porque lo sientes. Podemos equivocarnos con personas, sobre todo, las que vemos la luz de todo el mundo, pero vamos desarrollando la capacidad suficiente para identificar, ver y saber cuando estamos en un lugar seguro.

Aprende a identificar en quién puedes confiar. Eres un ser único y mereces respeto y a personas que te traten muy bien, empezando por ti.

También, te invito a asumir los compromisos con consciencia y libertad. Eso quiere decir que antes de comprometerte a algo, medites sobre ello y te informes muy bien de a qué te estás comprometiendo antes de dar tu palabra.

Te animo a tener presente el compromiso interior y a saber que en ello está la clave de tu éxito a cualquier nivel.

Cuídate, ámate y respétate mucho.

«Cuando la vida nos rompe»

Hay momentos en los que la vida nos rompe. ¿Hasta dónde? Nunca lo sabemos, porque depende de muchos factores, pero, lo que si está claro, es que son momentos en los que se demuestra de qué pasta estamos hechos y son determinantes para nuestra evolución.

No tenemos siempre todas las respuestas y, por ello, es importante quedarnos con cómo nos sentimos y revisar si hay paz en nuestro corazón. Si hablamos de intercambios con personas, no podemos caerle bien a todo el mundo, de hecho, cuando evolucionamos, no tenemos ninguna necesidad ni interés en ello, teniendo en cuenta, además, que la mayoría viven en automático. Tampoco todas las situaciones son armónicas, ya que hay un abanico enorme de posibilidades que pueden aparecer delante sin haberlas previsto. Por ello, es clave aprender a entendernos interiormente y a confiar en el propósito oculto de cada experiencia.

Conforme vamos avanzando, hay momentos en los que, incluso, podemos ver que vamos para atrás, y esto sí que nos descoloca. ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo ahora? ¿Por qué mi vida está de esta manera? No vemos lo que hay detrás de escena y aparece nuestra impaciencia humana, acompañada de la necesidad de control, que es totalmente irreal.

Si hay algo que he podido comprobar en mi camino de vida, es que es mucho más importante cómo atravesamos estos momentos, que tener todas las respuestas. Esa fortaleza, resiliencia y coraje de levantarnos cada vez que nos caemos es lo que nos lleva a crecer continuamente y a que ese “umbral del dolor emocional” sea mucho más flexible.

A través del acto de levantarnos, establecemos en firme toda una declaración de intenciones: “voy a seguir. Voy a seguir, por mucho que haya inconvenientes por el camino”. Y ese es el mensaje que le enviamos a la vida. Eso hace que otras puertas se abran, porque asumimos la responsabilidad de nuestra vida y salimos del sentimiento de víctima, aquel que nos mantiene en un estado en el que hemos dejado todo el poder fuera.

Hay cosas en nuestra vida que se tienen que mover, hay personas que tienen que salir y, por supuesto, otras entrar. ¿Te imaginas una vida sin movimiento? No es posible, eso es sinónimo de estancamiento, aunque hay personas que se agarran a lo actual de todas las formas posibles. En cambio, otras tienen la fluidez suficiente para surfear las olas.

Cuando todo se rompe, algo nuevo está surgiendo detrás de escena y, aquí, necesitamos llamar a la paciencia para que nos acompañe. Además, hay que empezar a echar mano de todas las herramientos que tenemos en nuestro bagaje como seres humanos y como almas para atravesar estos momentos. También, necesitamos llamar a la coherencia y, por supuesto, a la fuerza para mantenernos en pie.

Cuando pedimos una vida nueva, no contemplamos que puede ser tan nueva que haya que hacer una limpieza estrepitosa y, es que, muchas veces ocurre así: llega todo junto y sin avisar. Por ello, hay que tener presente la coherencia, lo que pasa es que a veces no lo vemos, es decir, no vemos que lo que hay en nuestra vida ahora y cómo está es lo que está presparando los cimientos de lo que viene.

Cuando tomamos pequeñas decisiones en nuestra vida, tienen que ir en línea con nuestros anhelos, igual que nuestras acciones. Si decimos que queremos una cosa y hacemos otra, necesitamos tomar consciencia para no seguir repitiendo este patrón, que, además, dispersa nuestra energía. Hay momentos en los que queremos una vida nueva, pero no se contempla que eso pueda implicar poner límites en una relación de pareja, cambiar de trabajo o ir a terapia, por ejemplo, algo que es fundamental e imprescindible si queremos entender de qué va esta película en la que vivimos, además de dar lugar a una persona autónoma.

En definitiva, es importante conocernos, cultivarnos y aprender a estar de la mejor manera posible, para que ello nos permita vivir estas situaciones con la mayor consciencia posible y salir de los dramas.

No todo el mundo se forja como el hierro, pero eso nos hace muy fuertes, a la vez que sensibles, perspicaces e inquebrantables.