«Cuando la vida nos rompe»

Hay momentos en los que la vida nos rompe. ¿Hasta dónde? Nunca lo sabemos, porque depende de muchos factores, pero, lo que si está claro, es que son momentos en los que se demuestra de qué pasta estamos hechos y son determinantes para nuestra evolución.

No tenemos siempre todas las respuestas y, por ello, es importante quedarnos con cómo nos sentimos y revisar si hay paz en nuestro corazón. Si hablamos de intercambios con personas, no podemos caerle bien a todo el mundo, de hecho, cuando evolucionamos, no tenemos ninguna necesidad ni interés en ello, teniendo en cuenta, además, que la mayoría viven en automático. Tampoco todas las situaciones son armónicas, ya que hay un abanico enorme de posibilidades que pueden aparecer delante sin haberlas previsto. Por ello, es clave aprender a entendernos interiormente y a confiar en el propósito oculto de cada experiencia.

Conforme vamos avanzando, hay momentos en los que, incluso, podemos ver que vamos para atrás, y esto sí que nos descoloca. ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo ahora? ¿Por qué mi vida está de esta manera? No vemos lo que hay detrás de escena y aparece nuestra impaciencia humana, acompañada de la necesidad de control, que es totalmente irreal.

Si hay algo que he podido comprobar en mi camino de vida, es que es mucho más importante cómo atravesamos estos momentos, que tener todas las respuestas. Esa fortaleza, resiliencia y coraje de levantarnos cada vez que nos caemos es lo que nos lleva a crecer continuamente y a que ese “umbral del dolor emocional” sea mucho más flexible.

A través del acto de levantarnos, establecemos en firme toda una declaración de intenciones: “voy a seguir. Voy a seguir, por mucho que haya inconvenientes por el camino”. Y ese es el mensaje que le enviamos a la vida. Eso hace que otras puertas se abran, porque asumimos la responsabilidad de nuestra vida y salimos del sentimiento de víctima, aquel que nos mantiene en un estado en el que hemos dejado todo el poder fuera.

Hay cosas en nuestra vida que se tienen que mover, hay personas que tienen que salir y, por supuesto, otras entrar. ¿Te imaginas una vida sin movimiento? No es posible, eso es sinónimo de estancamiento, aunque hay personas que se agarran a lo actual de todas las formas posibles. En cambio, otras tienen la fluidez suficiente para surfear las olas.

Cuando todo se rompe, algo nuevo está surgiendo detrás de escena y, aquí, necesitamos llamar a la paciencia para que nos acompañe. Además, hay que empezar a echar mano de todas las herramientos que tenemos en nuestro bagaje como seres humanos y como almas para atravesar estos momentos. También, necesitamos llamar a la coherencia y, por supuesto, a la fuerza para mantenernos en pie.

Cuando pedimos una vida nueva, no contemplamos que puede ser tan nueva que haya que hacer una limpieza estrepitosa y, es que, muchas veces ocurre así: llega todo junto y sin avisar. Por ello, hay que tener presente la coherencia, lo que pasa es que a veces no lo vemos, es decir, no vemos que lo que hay en nuestra vida ahora y cómo está es lo que está presparando los cimientos de lo que viene.

Cuando tomamos pequeñas decisiones en nuestra vida, tienen que ir en línea con nuestros anhelos, igual que nuestras acciones. Si decimos que queremos una cosa y hacemos otra, necesitamos tomar consciencia para no seguir repitiendo este patrón, que, además, dispersa nuestra energía. Hay momentos en los que queremos una vida nueva, pero no se contempla que eso pueda implicar poner límites en una relación de pareja, cambiar de trabajo o ir a terapia, por ejemplo, algo que es fundamental e imprescindible si queremos entender de qué va esta película en la que vivimos, además de dar lugar a una persona autónoma.

En definitiva, es importante conocernos, cultivarnos y aprender a estar de la mejor manera posible, para que ello nos permita vivir estas situaciones con la mayor consciencia posible y salir de los dramas.

No todo el mundo se forja como el hierro, pero eso nos hace muy fuertes, a la vez que sensibles, perspicaces e inquebrantables.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *