«La disidencia controlada en la espiritualidad»

En un mundo absolutamente manipulado y corrupto, sobre todo en los últimos años, podemos ver claramente cómo la “espiritualidad” se ha convertido en un negocio. Sin más. Sin más objetivo que acumular adeptos que buscan un salvador.

Se nos olvida la intención detrás de cada cosa, la intención que le ponemos a todo lo que hacemos e impregna con nuestro propio sello todo lo que emanamos. Por ello, las personas que lo tenemos como misión de vida, trabajamos desde otra posición interna y otro nivel de consciencia, evidentemente, muy superior.

Las personas que nos dedicamos a la espiritualidad y al crecimiento personal, lo hacemos porque es lo que se nos ha empujado a hacer desde otros planos. Superamos nuestros traumas constantemente, porque vivimos en coherencia y aplicamos todo lo que decimos. Nuestra vida es ejemplo de nuestro crecimiento y nuestra autenticidad. Y, también, somos seres humanos, por lo que nos vamos reajustando y mejorando constantemente.

Desde mis nueve años de experiencia como coach y veintitrés como dietista, acompañando personas, puedo afirmar que son muy pocas las que asumen la responsabilidad de su vida a nivel emocional. Abundan las que quieren una solución rápida y fácil, ir a que alguien “les haga algo” y listo.

Hay otras, que asumen la responsabilidad de su vida y siguen adelante caiga quien caiga, porque sí, mucha gente va a caer de tu vida como resultado de tu evolución, principalmente porque muchas de esas personas son parte del problema y obstaculizan tu evolución a través de su manipulación. Recuerda: quien sea tu referente debe querer que crezcas y debe alegrarse por ello.

Hablemos de gurús, de rituales, de activaciones y de personas que desde su posición de carencia interna y de irresponsabilidad, caen en sus redes. Toda la gente que quiere algo rápido tiene un gran abanico de posibilidades, sobre todo desde la plandemia, momento en el que todo el mundo de repente se convierte en terapeuta. Y está genial que haya muchas personas para acompañar a otras, pero deben estar bien cualificadas y ser aptas para ello.

Todo aquel que vaya a un grupo donde se está trabajando desde una posición interna que no es la correcta, está entregando su energía a algo que no le va a ayudar en absoluto. Cuando trabajamos con alguien, partimos de nuestra propia vibración y, por supuesto, de la de todo nuestro equipo del plano espiritual con el que trabajamos y nos acompaña (y sus respectivas herramientas), que hace que la nuestra propia se eleve muchísimo. También influye todo lo que usemos para armonizar el espacio donde estamos, como plantas, naturaleza, hierbas, minerales…

Nuestro equipo nos va activando y nos va realizando los ajustes necesarios, nos va preparando para nuestros siguientes pasos. Es un proceso que se hace con amor y cada alma es diferente. Necesitamos personas que nos acompañen desde el amor y nos sintamos seguros y especiales como el ser tan precioso que somos en esencia. Los cambios se dan de forma progresiva, aunque a veces haya cambios muy drásticos de un día para otro. Necesitamos conocernos en profundidad y conectar con nuestro proceso de alma y con nuestra misión de vida.

Tenemos que discernir muy bien cuando nos ponemos en manos de alguien, desde antes de elegir que sea esa persona.

Las modas actuales son desconectan de nuestro ser y prometen resultados para personas que ni siquiera tendrían la capacidad energética de soportarlas y les pueden abrir procesos demoledores.

La espiritualidad real es silenciosa, no hace ruido. Se siente en paz, no hay gritos, ni músicas electrónicas, ni luces de neón, ni espectáculos visuales de los procesos privados de las personas. Es íntima y respetuosa. No necesita alardes, porque ES.

Encuentra tu centro y conecta con tu SER.

Tu Alma te guía.

«La normalización de la mentira»

Tristemente, vivimos en un mundo en el que lo “normal” es mentir. Las personas mienten, en ocasiones, compulsivamente, evitando a toda costa asumir su responsabilidad emocional y las consecuencias con otros. Un mundo corrupto, insano y sin valores, en el que se pretende quedar bien con lo externo para sentirse parte, pero se traiciona lo interno, lo real y la propia esencia.

Es difícil encontrar a alguien a quien mirar a los ojos y sentirte en casa, porque la mayoría de las personas ni siquiera se respetan a sí mismas. ¿Cómo van a irradiar verdad en la mirada? Las mentiras en todo su rango, incluso las “mentirijillas piadosas”, como se suelen llamar, son la muerte lenta del alma.

Estamos generando una energía a nuestro alrededor constantemente, procedente de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos, que se va quedando en nuestro campo energético y ello produce retroalimentación. Si emanamos una vibración inarmónica nuestro campo, progresivamente, acumula ese patrón vibratorio, lo que nos repercute negativamente, ya que estaremos, cada vez más, en un ambiente inarmónico, gestionando con suma dificultad nuestra mente. Por tanto, en una vida en la que se normaliza mentir, nada armónico puede haber como resultado.

Y la pregunta es: ¿Por qué mentimos? ¿A qué se le tiene miedo? ¿A vivir al margen de quedar bien? ¿A que la gente no te acepte o no encajes en un lugar determinado? Lamentablemente, este tipo de miedos hacen que nos perdamos en una corriente infinita de negatividad, que, además, retroalimentamos sin ser conscientes, lo que hace que nos sintamos peor.

Tenemos miedo de hablar, de decir la verdad, de quedar mal con los demás, de estar solos, de que nos señalen con el dedo… Esto hace que se resuene con personas que no nos aportan, que no nos valoran y que solo ocupan un lugar, un lugar que solo muestra atrozmente el propio vacío interior.

Cuando salimos a la calle, tenemos que relacionarnos con personas desequilibradas todo el tiempo y, a veces, para las que sí hacemos nuestro trabajo interno y cultivamos nuestro crecimiento, resulta totalmente agotador. Tu vas a tu aire, pero siempre aparece alguien con un desaire, una mala mirada o un mal gesto. Entonces, sabemos perfectamente que eso no es correcto, que eso no está bien, pero, en ocasiones, no decimos nada. Y aquí empiezan los “no se habrá dado cuenta”, “tendrá un mal día” o “no pasa nada”. Es justo en este preciso instante cuando nos traicionamos. Sabemos que nos están tratando mal y seguimos, excusamos, sentimos culpa por querer respetarnos y buscamos cualquier justificación absurda para autoconvencernos de que no tenemos razón. Por supuesto, la tienen los demás.

La primera mentira que hay que erradicar, es la mentira a nosotros mismos. Sabemos cuando nos tratan mal o cuando algo no están bien. Tenemos que hacernos caso. Tenemos que hacernos caso siempre.

Es normal que tengamos dudas, ya que hay una parte nuestra, nuestro ego, lleno de creencias limitantes, además de interferencias externas a nivel energético que nos pueden cambiar el estado. Por ello, tenemos que ser fuertes en nuestra postura y, sobre todo, observar nuestro cuerpo: si algo nos tensa el cuerpo, no está bien. Si nuestro cuerpo no está relajado con la situación que vivimos o con la decisión que estamos tomando, necesitamos ponerle atención a ese tema para resolverlo de la manera correcta.

Cuando nos decimos la verdad, decimos la verdad. Cuando nos tratamos bien, tratamos bien. Cuando estamos en armonía y presencia, todo es más fácil. Podemos reflexionar y percibir de manera más consciente todas las sensaciones que experimentamos y los estímulos que recibimos. Solo necesitamos atención, silencio y observación. Atendamos al cuerpo y hagámonos caso.

Otro punto fuerte en este tema es la garganta. Aquí tenemos un centro energético que no va a estar en equilibrio si no hablamos y no nos expresamos desde nuestra verdad interior. Necesitamos expresarnos y normalizar no llevarnos bien con todo el mundo ni estar a gusto con todo el mundo. Tenemos el derecho de elegir nuestras compañías y nuestra vida, sabiendo que hay un precio que vamos a pagar, como la persecución, calumnias, envidias y todo tipo de emanaciones energéticas afines al lado inarmónico.

Si queremos hacer algo: hagámoslo. Si no queremos: digamos que no queremos. Solo emanando verdad podemos atraer verdad.

Empecemos a hablar y a vivir desde nuestra verdad interior. En tus últimos días solo te importará lo coherente que has sido.

«Almas que Brillan como la Luz del Sol»

Existen almas tan bonitas como la luz del sol. Ellas brillan, se ilusionan, aman, son felices y se cuidan para expandir su luz, porque han entendido que esa es la clave de su propósito. No hay nada más fácil (y difícil) que Ser. Eso implica permitir la destrucción de quien creías que eras una y otra vez, para que, de esa forma, resurja como el Ave Fénix tu nueva versión actualizada con tus nuevos códigos de luz e información.

¡Qué almas tan valientes! Son ejemplo de vida y de superación. Son faros para otras almas que buscan su camino y anhelan comprensión. Son Maestras y aprendices al mismo tiempo, porque nunca olvidan que su evolución es constante y esta encarnación en la Tierra significa el tránsito de su Maestría interior.

Dedico estas palabras a todas ellas, en lo que está implícito dedicármelo a mí misma, para honrar nuestro camino y llenarlo de ánimos y fuerza, porque sí, estamos sometidas a envidias y mal por parte de más personas de las que nos gustaría.

Somos almas sensibles y, a la vez, extremadamente inquebrantables, y contamos con una gran protección del plano espiritual. Nosotras no deseamos mal a nadie, no es nuestra labor, para eso está la Ley del retorno y las jerarquías correspondientes.

Es importante que sigamos nuestro camino, recordando quiénes somos, para no perdernos en la negatividad que generan otros, proveniente del propio conflicto interno, carencias e infelicidad.

Las almas que brillamos como la luz del sol estamos centradas en nuestro proceso y evolución, siendo ejemplo para los demás. Inspiramos a otras personas que no saben cómo transitar su proceso o, sencillamente, no comprenden lo que viven ni su repercusión ni envergadura.

Generalmente, hemos vivido y/o, vivimos, procesos muy duros que pueden tumbar a cualquiera, pero la diferencia, es que siempre nos vamos a levantar. Podemos caer, una y otra vez, pero nos vamos a levantar y vamos a encontrar la forma de salir adelante, porque somos resolutivas y constructivas.

Nosotras no generamos conflictos, por el contrario, los solucionamos. Nos dedicamos a resolver los problemas que crean otros y, también, a limpiarnos su negatividad, porque no nos pertenece. Parece que a veces esto no tiene sentido, porque en nuestra mente no existe esa forma tan retorcida de vivir, pero tristemente así es este planeta, en el que tenemos que convivir con personas y seres muy desagradables, los cuales no quieren evolucionar y deciden hacer el mal.

Cuando somos quienes somos, nos dejamos ver. Y eso es lo que tenemos que hacer. Aunque muchas veces podamos querer tirar la toalla, es importante que siempre recordemos nuestra esencia, porque eso es lo real. Eso es lo que otras almas que brillan como la luz del sol, van a reconocer. Y, hoy en día, con tanta “espiritualidad prefabricada”, no hay nada más importante que discernir, para salir de las estafas y pérdidas de tiempo.

Comparte tu vida con las personas que te sumen y haz cosas que llenen tu corazón. Esa es la gasolina de tu espíritu y lo que hace que te brillen los ojos, lo que hace que tu luz esté presente.

En este comienzo de año 2026, lleno de buenos propósitos, el mío es centrarme en la gente que sí quiere, que sí apuesta, que sí se atreve, que sí hace el bien.

A todos los demás: a Dios.

Solo quiero en mi vida Almas que Brillen como la Luz del Sol.

Gracias Infinitas.

Amor, Paz y que Brille Eternamente la Belleza de Nuestra Esencia.

«¿Cómo se acompaña a las personas en su proceso?»

Hoy en día todo el mundo es terapeuta y ofrece soluciones fáciles, además de aventurarse a acompañar a las personas de cualquier manera y sin el bagaje necesario. Todo esto da lugar a un cúmulo de situaciones que, probablemente, provoque en las personas un estado que nada tiene que ver con su objetivo, o puedan verse dando vueltas que no llevan a ningún lugar productivo.

Hay muchos “terapeutas” que no tienen ni el recorrido ni los valores necesarios para tocar almas, porque eso es lo que se hace cuando acompañas a los demás: tocar almas. He podido presenciar como se emiten juicios y se compara a las personas, lo que no hace más que dejar muy claro las carencias propias. Una falta de autoestima, una necesidad de aprobación y una evidente falta de consciencia son características de estos intentos de terapeuta.

Para acompañar a alguien necesitas estar en pleno compromiso con tu propio proceso personal y ser activamente ejemplo de superación e inspiración. Además, necesitas saber, que verás todas las caras de las personas a las que acompañas, sabiendo alentar y, también, poner límites cuando sea necesario. A veces, tenemos el caso de quien muerde la mano que le da de comer y de quien nos copia descaradamente y accede a nuestros conocimientos y herramientas para aventurarse con ellos, cómo no, a ser terapeuta.

A veces, podemos encontrarnos con el caso de algún terapeuta que nos cuenta su vida por capítulos, se va por los cerros de Úbeda o nos dice lo que tenemos que hacer como una verdad absoluta, lo que debe encender nuestras alarmas. Por supuesto que en una sesión se pueden contar experiencias personales, porque, además, siempre compartimos aprendizajes y, ponerlos en común, normaliza mucho y ayuda, pero, una cosa es contar una experiencia personal que sirve como apoyo y ayuda y otra es acaparar la atención y el tiempo de una sesión en la que no eres protagonista.

Estamos en el planeta Tierra, por lo que, todo lo anterior, desgraciadamente, es normal. Pero, una vez más, podemos marcar la diferencia, porque aunque somos un porcentaje pequeño los que no formamos parte de esta espiritualidad prefabricada, tenemos mucho poder. Tenemos cualidades únicas y estilo propio. Ese es nuestro mayor valor: ser reales y responsables. Nadie nos puede copiar, eso solo es una ilusión.

Nuestro trabajo consiste en conectar a las personas con su esencia, con su verdadero poder y determinación, con su alegría y su chispa interior. Lo demás, viene solo. Somos un espejo, que va a reflejar en el espacio que se crea de respeto y seguridad, lo que la persona emite, por lo tanto, nuestra posición es la neutralidad. Eso a veces se puede tomar como dureza, pero, una vez más, quien así lo siente, debe saber que eso que experimenta lo está generando en su interior y necesita ser visto, reconocido y gestionado. De lo contrario, prevalecerá la irresponsabilidad con su proceso y toda una gama de miedos, siendo muchos inconscientes y pudiendo provocar una huida.

Debemos crear relaciones interdependientes y, por supuesto, el respeto debe ser la base. La humildad, apertura y compromiso también son compañeros imprescindibles. Un verdadero maestro te va a abrir más la puerta cuando sea necesario y, si en algún momento te la tiene que cerrar, no le va a temblar el pulso.

Cuando te pongas en manos de alguien, debe ser quien represente lo que quieres en tu vida, teniendo esas cualidades que te encantaría incorporar en ti, pero, es importante que la persona las posea verdaderamente y no sea un papel que se ha creado para impresionarte o para vender, que, tristemente, este es otro tema. Comprueba, en la medida de lo posible que quien tienes enfrente es real. Aprendamos a mirar a los ojos, recordemos nuestra verdad interior y lo que sentimos.

En un análisis general, son muy pocas las personas que viven conscientemente comprometidas con su evolución interior y se dedican el tiempo y energía que se necesita para crear un espacio de silencio y escuchar interior. Si formas parte de ellas, seguiremos generando el cambio en nuestro interior y entorno.

Que tu camino sea fructífero y encuentres a aquellas almas que te nutran y enriquezcan tu camino.

Adelante. Feliz estancia.

«¿Cuántas personas nos dejamos por el camino?»

La vida es un camino incierto en el que hay que transitar en soledad gran parte del recorrido. Y, esa soledad, a la que tanta gente le tiene miedo, es la puerta a la alianza con nuestra propia esencia, algo necesario e imprescindible. Por ello, lejos de ser algo negativo, es motivo de alegría, reconocimiento, plenitud y libertad. Además, no significa, estrictamente, la ausencia de personas alrededor, pero nuestro camino, es cosa nuestra.

Hay muchos mecanismos, en este planeta, ideados para llevarnos a caer en la culpa si no albergamos a todo el mundo en nuestra vida y, también, para hacernos creer que somos malos. Se acepta como normal cargar con responsabilidades ajenas, asumir procesos que no nos corresponden e ir de salvadores. Pues bien, todo eso tiene que ver con el ego, por no mencionar, que también hay que hacerlo, aunque mucha gente aún no esté preparada para integrarlo, todos los cuadros energéticos ideados para intervenir el camino de cada alma y mantenerla en un estado de control y sumisión.

Cuando vamos evolucionando, vamos siendo cada vez más libres y eso implica asumir la responsabilidad de nuestra vida y, también, permitir que los demás vivan su proceso. No nos corresponde hacernos cargo de responsabilidades ajenas. Esto lo he transmitido muchas veces debido a su importancia, pero siempre viene bien un recordatorio.

Evidentemente, cuando vamos creciendo interiormente y nos gestionamos, nuestra vibración va cambiando, nuestra vida va cambiando y cada vez somos más felices, que para mí, sin ninguna duda, la felicidad es estar en paz, en la paz del espíritu.

Desde esa perspectiva, de manera totalmente natural, vamos a provocar que muchas personas se alejen de nosotros, otras nos van a tener envidia, otras nos van a criticar porque somos diferentes…, y un sinfín de supuestos del estilo. Tenemos que gestionar todos los sentimientos que eso va a provocar en nuestro interior para no vernos afectados por la culpa e incluso creer que estamos haciendo algo mal. Importante: lo estamos haciendo perfecto. Salir de lo establecido es sinónimo de ir en la dirección correcta.

Todo esto nos duele, porque no entendemos que se generen estos sentimientos y conflictos hacia nosotros, cuando se supone que estamos haciendo lo correcto. Pues bien, estamos haciendo lo correcto y, precisamente, por ello, se mueven estos escenarios en nuestras vidas, para que dudemos y nos mantengamos sin hacer ruido, potencialmente manipulables y creyendo que somos insignificantes. Ahora, una sola alma brillando, tiene un impacto mucho más grande del que creemos. Y aquí está nuestro mayor aprendizaje. Brillar pese a todo, creer en nosotros pese a todo y seguir pese a todo.

También, voy a comentar, que solo las personas que nos manipulaban de una u otra forma, son las que van a estar incómodas con nuestro crecimiento. Por supuesto, nuestro crecimiento va a traer cambios, pero esos cambios son los necesarios para alinearnos con nuestra versión más consciente. Cada vez más consciente.

Esos cambios conllevan experimentación y necesitamos pasar por todas las polaridades, transitando todas nuestras partes, para, finalmente, posicionarnos en nuestro equilibrio interior y, cada vez más, en la neutralidad. Esta neutralidad no es entendida muchas veces y se nos puede tachar de fríos, duros e, incluso, implacables, pero no, esa neutralidad te hace sentir y, saber, cuando algo es correcto y cuando no, cuando te estás vendiendo, por ejemplo, para caer bien a los demás o ser aceptado y cuando estás actuando con integridad aceptando el precio de caer mal. Y, es que, no hemos venido a caerle bien a nadie, hemos venido a desarrollar nuestro potencial y a llevar a cabo nuestra labor como almas, que no es caer y adaptarse a una manera de vivir que pretende mantener a nuestra alma encarcelada.

Muchas veces se me ha presentado el debate con gente de que el mayor crecimiento es en comunidad. No me gustan los debates, pero me he visto envuelta en esta situación a menudo. Entiendo perfectamente ahora, que el objetivo de ello es aportar mi opinión al respecto y mover procesos. Mi experiencia y mi certeza interior me dicen que no: el mayor crecimiento es en soledad. Así lo he transmitido siempre y lo sigo haciendo. Solo las almas que hemos vivido y superado procesos fuertes en soledad sabemos esto. Hay mucha gente por ahí con el discurso de la comunidad, que no ha metido ni un pie en el fango de sus miedos, programaciones e incoherencias.

Es importante diferenciar la verdad en las personas. Conozco mucha gente que me dice que lleva años en grupos de crecimiento interior y todavía no tiene el valor de hacer una sola sesión personal y mirarse a los ojos de frente. Se agarran como un clavo ardiendo a la “comunidad” y no se atreven a dar un paso en solitario. Lo siento, no me vale. Veo manipulación, dogmas, miedo y dependencia. Si tu vida sigue igual y no asumes tu autoridad como ser humano, algo falla en esa comunidad.

Por supuesto que es maravilloso tener personas que nos apoyen y en las que apoyarnos, pero, he de decir que hay muy pocas personas que están en un nivel evolutivo capaz de aportarnos a las almas que llevamos un cierto recorrido real de evolución. En la mayoría de los grupos se “marean” los problemas y se cae en la energía de compadecerse los unos de los otros. Llegas tú, un ser consciente, aportas una solución y la gente se echa las manos a la cabeza. Resumen: no quieren evolucionar y, eso, para mí, es disidencia controlada, es decir, se mantiene a gente esclava en grupos en los que nadie aporta soluciones claras y se tiene entretenidas a las personas. Hay grupos, también, en los que quien dirige solo tiene el objetivo de llenar su ego y sentirse importante, por eso no quiere que los demás evolucionen. Más de lo mismo.

En cursos y formaciones exactamente igual. He dejado atrás a muchísima gente con la que he compartido cursos, porque, realmente, no hacen nada. Van a obtener diplomas y poco más. Tú llevas todo a la práctica, creces y el único resultado posible es la separación. Hay que aprender a decir adiós y saber que es algo totalmente natural.

En todas estas situaciones tenemos que gestionar también la tristeza, que es una emoción básica que aparece en cualquier cambio. Echamos de menos a las personas que hemos conocido, porque las apreciábamos, nos encantaría compartir y que evolucionaran, pero no siempre es así.

Una persona que asume su camino de vida desde el amor y la verdad va a tener muy presente a su equipo espiritual y, ese sí que nos acompaña pero bien para que aprendamos y evolucionemos. Ese sí que es un verdadero equipazo. Ellos nos ponen en contacto con personas que nos aportan de verdad, que nos hacen crecer y que nos acompañan desde la verdadera maestría interior. Eso sí es un regalo en nuestra vida y, para ello, tenemos que dejar atrás todo lo que represente estancamiento. Hay que saber discernir.

Y, por supuesto, la puerta está abierta para quien venga de corazón. Para todas aquellas personas que se han quedado por el camino y aparezcan de nuevo, porque hayan realizado su cambio, aquí estamos. Porque la mejor noticia es que las almas evolucionen y sean felices.

Las relaciones conscientes son desde el respeto y el crecimiento, con almas que nos impulsen a ser mejores y a contemplar posibilidades que antes no concebíamos. Eso es crecer y acompañarse desde la verdadera maestría interior.

Nos dejamos a muchas personas por el camino, pero vibrando en la verdad de nuestra esencia, van a aparecer almas maravillosas con las que nos sentimos en casa y, sencillamente, “somos”. El lenguaje del corazón es fácil de reconocer cuando estamos en la posición interior indicada.

Para todas las almas que estamos haciendo lo correcto: nuestro camino es inspirar.

Cuando somos reales, nuestra esencia brilla mucho más allá de lo que nos imaginamos.

«El compromiso»

Cuando escuchamos la palabra compromiso, lo primero que nos viene a la cabeza es un compromiso con una persona externa, sobre todo, a nivel sentimental, pero vamos a prestar especial atención en este momento, al compromiso con nuestro propio ser, y, más específicamente, al compromiso con nuestro propio ser a nivel evolutivo.

El compromiso es algo que adquirimos y lleva implícito la responsabilidad de cumplirlo. Es muy importante, ya que damos nuestra palabra, lo que representa nuestra identidad. Las personas que cumplimos nuestros compromisos somos personas responsables y firmes, tenemos claros nuestros valores y principios, contamos con determinación y voluntad.

Cuando empezamos nuestro proceso interior el compromiso es algo que debe estar y que asegura nuestro éxito. Pasamos por todo tipo de situaciones y muchas veces no vemos todo el camino, ni siquiera hacia dónde dirigir el siguiente paso. Cuando nos comprometemos interiormente, lo que está debajo es que “vamos a seguir”, pase lo que pase, levantándonos cada vez que nos caigamos por el camino, sabiendo que vamos a atravesar lo que sea necesario para nuestra evolución, incluyendo todos los aprendizajes que se presenten.

El compromiso es necesario para seguir, transitar momentos duros y ser nuestra principal fuente de motivación. Hay veces en las que no tenemos a nadie que nos anime y tenemos que ser nuestra propia fuente de inspiración y ánimos.

Cuando vamos cumpliendo nuestros compromisos internos, sentimos una fuerza increíble, porque nos damos cuenta de todo lo que avanzamos y de que un paso sigue al otro. Cumplir nuestros compromisos nos da seguridad y nos hace saber que podemos hacerlo, que se trata de enfocarnos constructivamente. También, nos llena de confianza, una confianza que nos asegura que podemos confiar en nosotros, estamos ahí de verdad. Somos un lugar seguro.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando no se cumplen esos compromisos? En ese caso la pérdida de confianza es muy grande. La persona no confía en sí misma, porque se va comprometiendo a cosas que no cumple y eso provoca un gran desorden interno. El sentimiento que aparece es la culpa, ya que no se cumple la expectativa de sí misma, aunque aparecerán otros para intentar taparlo y frases del estilo de “no pasa nada”. Pero, déjame que te diga que sí pasa, pasa, y mucho.

En estos casos lo primero que hay que hacer es una reconstrucción de la autoestima y un gran aporte de gestión emocional para ordenar todos los procesos que están provocando actitudes y comportamientos limitantes del estilo.

¿Qué ocurre cuando nos relacionamos con personas que no cumplen sus compromisos?

Vamos a ver ahora que ocurre cuando, por ejemplo, una persona se ha comprometido con nosotros a algo y no lo cumple. Pueden pasar dos cosas: que se disculpe y nos avise o que haga como si no pasara nada.

En el primer caso, podemos ver cómo la persona es consciente de que debe comunicar que ha roto el compromiso y está asumiendo la responsabilidad que le corresponde. Bien por ella, es una decisión acertada, ya que nosotros no somos responsables de su falta de compromiso y, evidentemente, ello nos va a afectar de alguna forma y nos va a ocasionar molestias en mayor o menor medida.

Ahora bien, tenemos el otro caso en el que la persona ha roto su compromiso y no nos lo comunica. Ha elegido la opción limitante y evasiva del ego y no asume su responsabilidad. En este sentido, da igual el compromiso que sea, elige la opción de perjudicarnos y no hacerse responsable de sus actos y decisiones. Estas personas, cuando tú les preguntas si les ha ocurrido algo o si han tenido algún problema (porque tú si te estás comportando desde tu parte constructiva, a diferencia de ellas), se suelen ofender, además, mucho. Un caso desagradable que hace que perdamos absolutamente la confianza en ellas. Suelen usar, además, el sentimiento de víctima e intentan manipularnos diciendo, incluso, que las tratamos mal por expresarnos asertivamente. Si observas con detenimiento, podrás ver que en su vida hay desorden (interno y externo) y utilizan las mentiras y las excusas como fuente de su comunicación, evadiendo la responsabilidad que les corresponde A estas personas hay que ponerles límites y comunicar bien claro que nos deben avisar si no van a cumplir los compromisos que han adquirido con nosotros. El respeto debe estar presente ante todo.

Coincidirás conmigo en que es muy fácil ver en quién se puede confiar cuando tenemos rodaje, porque lo sientes. Podemos equivocarnos con personas, sobre todo, las que vemos la luz de todo el mundo, pero vamos desarrollando la capacidad suficiente para identificar, ver y saber cuando estamos en un lugar seguro.

Aprende a identificar en quién puedes confiar. Eres un ser único y mereces respeto y a personas que te traten muy bien, empezando por ti.

También, te invito a asumir los compromisos con consciencia y libertad. Eso quiere decir que antes de comprometerte a algo, medites sobre ello y te informes muy bien de a qué te estás comprometiendo antes de dar tu palabra.

Te animo a tener presente el compromiso interior y a saber que en ello está la clave de tu éxito a cualquier nivel.

Cuídate, ámate y respétate mucho.

«Cuando la vida nos rompe»

Hay momentos en los que la vida nos rompe. ¿Hasta dónde? Nunca lo sabemos, porque depende de muchos factores, pero, lo que si está claro, es que son momentos en los que se demuestra de qué pasta estamos hechos y son determinantes para nuestra evolución.

No tenemos siempre todas las respuestas y, por ello, es importante quedarnos con cómo nos sentimos y revisar si hay paz en nuestro corazón. Si hablamos de intercambios con personas, no podemos caerle bien a todo el mundo, de hecho, cuando evolucionamos, no tenemos ninguna necesidad ni interés en ello, teniendo en cuenta, además, que la mayoría viven en automático. Tampoco todas las situaciones son armónicas, ya que hay un abanico enorme de posibilidades que pueden aparecer delante sin haberlas previsto. Por ello, es clave aprender a entendernos interiormente y a confiar en el propósito oculto de cada experiencia.

Conforme vamos avanzando, hay momentos en los que, incluso, podemos ver que vamos para atrás, y esto sí que nos descoloca. ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo ahora? ¿Por qué mi vida está de esta manera? No vemos lo que hay detrás de escena y aparece nuestra impaciencia humana, acompañada de la necesidad de control, que es totalmente irreal.

Si hay algo que he podido comprobar en mi camino de vida, es que es mucho más importante cómo atravesamos estos momentos, que tener todas las respuestas. Esa fortaleza, resiliencia y coraje de levantarnos cada vez que nos caemos es lo que nos lleva a crecer continuamente y a que ese “umbral del dolor emocional” sea mucho más flexible.

A través del acto de levantarnos, establecemos en firme toda una declaración de intenciones: “voy a seguir. Voy a seguir, por mucho que haya inconvenientes por el camino”. Y ese es el mensaje que le enviamos a la vida. Eso hace que otras puertas se abran, porque asumimos la responsabilidad de nuestra vida y salimos del sentimiento de víctima, aquel que nos mantiene en un estado en el que hemos dejado todo el poder fuera.

Hay cosas en nuestra vida que se tienen que mover, hay personas que tienen que salir y, por supuesto, otras entrar. ¿Te imaginas una vida sin movimiento? No es posible, eso es sinónimo de estancamiento, aunque hay personas que se agarran a lo actual de todas las formas posibles. En cambio, otras tienen la fluidez suficiente para surfear las olas.

Cuando todo se rompe, algo nuevo está surgiendo detrás de escena y, aquí, necesitamos llamar a la paciencia para que nos acompañe. Además, hay que empezar a echar mano de todas las herramientos que tenemos en nuestro bagaje como seres humanos y como almas para atravesar estos momentos. También, necesitamos llamar a la coherencia y, por supuesto, a la fuerza para mantenernos en pie.

Cuando pedimos una vida nueva, no contemplamos que puede ser tan nueva que haya que hacer una limpieza estrepitosa y, es que, muchas veces ocurre así: llega todo junto y sin avisar. Por ello, hay que tener presente la coherencia, lo que pasa es que a veces no lo vemos, es decir, no vemos que lo que hay en nuestra vida ahora y cómo está es lo que está presparando los cimientos de lo que viene.

Cuando tomamos pequeñas decisiones en nuestra vida, tienen que ir en línea con nuestros anhelos, igual que nuestras acciones. Si decimos que queremos una cosa y hacemos otra, necesitamos tomar consciencia para no seguir repitiendo este patrón, que, además, dispersa nuestra energía. Hay momentos en los que queremos una vida nueva, pero no se contempla que eso pueda implicar poner límites en una relación de pareja, cambiar de trabajo o ir a terapia, por ejemplo, algo que es fundamental e imprescindible si queremos entender de qué va esta película en la que vivimos, además de dar lugar a una persona autónoma.

En definitiva, es importante conocernos, cultivarnos y aprender a estar de la mejor manera posible, para que ello nos permita vivir estas situaciones con la mayor consciencia posible y salir de los dramas.

No todo el mundo se forja como el hierro, pero eso nos hace muy fuertes, a la vez que sensibles, perspicaces e inquebrantables.

«A veces, nos endurecemos»

En un mundo en completa decadencia, a veces, nos endurecemos. Rodeados de ruido, hipocresía, artificialidad e inconsciencia, a veces, nos endurecemos. Y es que, hay que ser muy valiente para mantenerse en pie en medio de semejante panorama.

Cuando las personas me dicen que es difícil el crecimiento interior, tienen razón. Pero, reflexionemos… ¿Qué otra posibilidad hay para vivir una vida sana y consciente? Existen dos opciones: seguir viviendo desde nuestra sombra o salir del rol de víctima y asumir la responsabilidad de nuestra vida.

Tristemente, la mayoría de las personas escogen la primera opción. Solo tenemos que salir a la calle para verlo, o, a veces, ni eso. Vivimos entre cuatro paredes de cemento, rodeados de personas que aspiran a ver la tele, comer, comprar, dormir (con medicación un porcentaje muy elevado), gustar a los demás y estar a la moda que marca esta sociedad decadente.

Una actividad tan simple como hacer la compra, por ejemplo, se convierte en una odisea: ruido, prisas, personas lanzando los productos al carro, empujándote en la cola, sin respetar el espacio personal y, por supuesto, esta agradable experiencia termina con la persona que hay en la caja tirándote los productos como si fueran basura.

Sales a la calle y te cruzas con personas con mirada triste, enfadada, incluso te pueden mirar mal, a ti, que vas a tu aire, intentando sobrevivir en este mundo hostil. También te puedes chocar con ellas si van con el móvil en la mano y se topan contigo porque ni siquiera te ven.

Llegas al coche, por fin, y procedes a irte a casa, cruzándote con coches dirigidos por personas desequilibradas, saltándose las señales de tráfico, con el móvil en la mano escribiendo mensajes y barbaridades por el estilo. Si vas en trasporte público, la experiencia es estar escuchando las conversaciones de todo el mundo con su móvil, la mayoría con el manos libres.

Llegas a casa y quieres estar en paz, pero puede que tengas vecinos alrededor ruidosos, irrespetuosos… A veces, ni en casa puedes estar en paz, y tienes que estar exigiendo respeto, algo que debería ser básico y normal, pero claro, cada quien tiene su propio concepto de todo ello y, para muchas personas, hacer el mal es lo normal.

Para rematar, muchas personas tenemos al mayor enemigo en la familia, como, por ejemplo, unas hermanas que te maldicen y te desean el mal, además de hacerte responsable de sus problemas, carencias y desequilibrios. Qué fácil sería si fueran a terapia a solucionar su vida vacía y carente de sentido. No deben saber, a estas alturas, que esa envidia y ese mal se soluciona en su interior.

A veces, nos endurecemos, porque es insoportable estar rodeados de mal. Se nos hace muy difícil empezar cada día con ilusión y movernos en estas frecuencias densas y desequilibradas. Ahora bien, somos personas muy fuertes y resurgiremos una y otra vez, porque nosotras no deseamos el mal a nadie, no faltamos el respeto a nadie y no generamos conflicto con nadie. Nosotras somos personas que nos centramos en buscar soluciones, en sanar y en vivir de la manera más armónica posible dentro de este cuadro.

Después de esta exposición, nada agradable, pero real y necesaria, quiero mostrar mi apoyo a todas las personas que, como yo, marcamos la diferencia y, a pesar de las dificultades, sabemos que el camino es vivir desde nuestro corazón, por muy duro y lamentable que sea a veces vernos involucradas en estas situaciones, por mucho que se nos intente tirar por tierra y bloquear.

Sería muy bonito perder de vista todo esto, pero, precisamente, muchas personas como yo, estamos sembrando en tierras áridas, donde nos enfrentamos cada día a este mundo hostil y tenemos como propósito plantar una semilla diferente, una semilla de consciencia, de luz y de amor.

Por supuesto que en el día a día nos cruzamos y tratamos con personas bonitas, pero el porcentaje es muy pequeño. ¿Tal vez un 5%? Siento que si digo 10%, ya me estoy pasando, porque hablo de personas reales, no de apariencias. Todos tenemos problemas, retos y temas que solucionar. Cómo nos dirigimos, es la clave. Nuestro interior es sensible, amoroso y tiene mucho que aportar.

Mucho ánimo a toda la gente que me dice que se le hace difícil tratar con la mayoría de las personas, cómo veis, a mí también me pasa. A veces, sientes que te tiran un cubo de basura encima y, esa basura, no nos pertenece.

Seguiremos en el camino, aportando luz y consciencia, sembrando en tierras áridas y transformando la energía negativa que recibamos en arte y en combustible para abrir nuestros caminos. Somos muy fuertes y cada vez que resurgimos y nos dejamos ver, contribuimos a apoyarnos, da igual que no nos conozcamos.

Es posible ver la belleza en un mundo hostil, porque la belleza está en nuestro interior. Permitamos que nuestra luz brille más que nunca y sigamos inspirando.

A veces, nos endurecemos, pero, a pesar de todo, elegimos hacer el bien.

«Encontrar la calma en el caos»

Muchas veces tenemos la ilusión de que algún día todo estará en calma, estaremos en paz, tranquilamente y sin sobresaltos en nuestra vida. Sin embargo, he de decir que lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es aprender a encontrar la calma dentro de ese caos que tanto evitamos.

No podemos pretender tener una vida estática y, de hecho, diría que conforme avanza nuestra evolución interior, hay más y más movimiento. ¿Por qué? Porque estamos preparados para abordar nuestros procesos personales, esos, que a lo mejor hace tiempo, nos hacían huir y buscar diferentes maneras de evadirnos.

Seguro que muchas personas ya somos conscientes de que tenemos un propósito de vida, temas que sanar y aprendizajes que trascender. Todo ello, se va a empezar a poner sobre la mesa en nuestra andadura en este planeta. La parálisis, la falta de movimiento y una vida estática y controlada al milímetro, nos sacan de nuestro estado de flujo, aquel en el que estamos en conexión con nuestra alma y nuestra parte más elevada.

Conforme vamos caminando por la vida y evolucionando, vamos siendo conscientes de que el secreto está en fluir en el momento presente y que el control es una ilusión. Hay mil movimientos que no podemos controlar y, cuando somos capaces de movernos en la paz del presente, vamos aprendiendo a relacionarnos con la incertidumbre y con la apertura que recibe las sorpresas que nos tiene preparadas el día a día.

Es fundamental que incorporemos la neutralidad en nuestra vida y, para ello, nos podemos ayudar de muchas técnicas y herramientas como la inteligencia emocional, la meditación, la respiración consciente, el yoga, el silencio, la soledad, la autoobservación, salir a la naturaleza y hacer cosas que nos gusten y nos llenen de vida. En definitiva, traer consciencia a nuestra vida.

Si observamos, en el momento presente, no hay “problemas” y, estar en calma, nos permite encontrar soluciones. Es importante crear un vacío en nuestro interior para que pueda llegar nueva información, nuevas ideas, propuestas y soluciones. A veces, tenemos la solución delante y no somos capaces de verla. Es importante gestionarnos interiormente y estar en calma para ser personas resolutivas.

La vida nos puede tumbar una y otra vez, pero la clave está en cuántas veces estamos dispuestos a levantarnos para seguir. La resiliencia, resurgir como el Ave Fénix y volver a la vida después de cada proceso trascendido, es todo lo que tenemos que hacer como seres humanos. Porque, piénsalo bien, ¿crees que hemos venido a vivir una vida estática?

Está claro que cada ser humano está en su propio momento evolutivo, pero, ¿qué sentido tiene repetir patrones? Creo firmemente que cuanto más nos salimos de lo establecido, mejor vamos.

A veces entramos en el drama y en el victimismo, puede que sin darnos cuenta y eso nos hace perder mucha energía y mantener ese estado emocional. Nuestra gestión emocional es el complemento perfecto para mantenernos en equilibrio y con los sentidos despiertos.

Vivir en el presente, en conexión con nuestros dones, apreciando la vida y cada oportunidad que se nos presenta, nos ayuda a ver de otra manera cada situación y proceso conflictivo. Por supuesto, necesitamos mucha fuerza interior, voluntad, determinación y compromiso, pero todo ello nos hace invencibles e inquebrantables.

Y, como siempre digo, no nos tiene que gustar todo lo que vivimos, pero es nuestra la responsabilidad de tomar acción y gestionarlo, pidiendo ayuda cuando sea necesario y asumiendo la autoridad que nos compete interiormente.

Por otro lado, estas situaciones y todo lo que vemos como caos, nos lleva a crecer y a superarnos de una manera increíble. Cuando no huyas de tu tormenta, encontrarás la paz. Serás capaz de entrar y relacionarte con cada uno de los elementos desde otro lugar interior, fluyendo y sacando provecho.

Atrévete a liderar tu vida. Sigue. No pares nunca.

«¿Qué son los Registros Akáshicos?»

¿Qué son los Registros Akáshicos?

Son el libro sagrado de nuestra alma, donde está toda la información de esta y de todas nuestras encarnaciones, del presente y de futuras potencialidades.
 
Akasha es un palabra sánscrita utilizada para nombrar a un plano de conciencia donde se archiva todo aquello que ocurre en el Universo.
 
Accedemos para recibir respuestas, siempre desde el máximo respeto y amor, con la intención de que se nos revele información acerca de aquello que hoy podríamos mejorar en nuestra vida, de lo que nos pueda estar limitando y se escapa a nuestra comprensión, de los patrones que se repiten, de lo que necesitamos mirar, aprender, sanar… Siempre desde la perspectiva de nuestra evolución.
 
Nos llega la información que necesitamos en cada momento y la que estamos preparados para comprender e integrar en función de nuestro nivel de consciencia.
 
Las respuestas llegan desde un plano superior, neutras y libres de juicio. Son amor.
 
▫️¿Te gustaría recibir la información que necesitas para ver con más claridad tu camino de vida, comprenderlo y comprenderte mejor?

▫️¿Te gustaría recibir guía desde una perspectiva más amplia que te ayude a transitar tu momento actual de la mejor manera?

▫️¿Tienes preguntas acerca de ti, situaciones que se repiten en tu vida o posibles puntos que desafían tu lógica?

Esta información está disponible para todos y nos ayuda a vivir de manera más consciente y plena, conectados con nuestra alma y con nuestra verdadera naturaleza.