«Mircilli y la Mamma: una historia de incesto emocional»

Un día de mi cumpleaños empecé una historia con Mircilli. Lo que yo no sabía, en ese momento, era que Mircilli no era un hombre libre: la Mamma era su mujer.

Mircilli y yo estábamos cenando, la víspera, en la casa de Pi, el novio de Ca, unos personajes pintorescos sin igual. Nos unía un tema profesional, que ya es pasado. Yo ahí empezaba a ver lo que se cocía de verdad. Pi dejaba al perro de Ca en el balcón. Ca lo permitía y, también, se fue a cenar fuera con Pi, dejándolo enfermo, solo y desatendido a los minutos de una de sus últimas crisis. Pi no mostraba que Ca era su pareja, ni jamás le vi un gesto cariñoso hacia ella, porque iba buscando otras mujeres, pero, Ca era para él cajero automático y, en sus planes, claro está, no contemplaba dejarla. Por su parte, Ca estaba feliz, porque Pi es italiano. Además, cuando Pi gritaba, Ca decía que “es italiano”.

Pi era amigo de Mircilli, aunque, en la práctica es “Por el interés, te quiero Andrés”. Mircilli lo ponía verde, con motivos, eso sí, aunque él tampoco se quedaba corto. A Mircilli le sirvió para tener un escenario perfecto y natural para iniciar su ceremonia de cortejo conmigo. Mircilli estuvo muy atento y, para mi sorpresa, me llevó un regalo: una cadena con un colgante suyo. El detalle fue muy bonito, pero, para la próxima vez que emplees esta escena, Mircilli, le pegas un meneo con bicarbonato y limón, y la regalas limpia, como tiene que ser. Y quedas como un campéon.

Mircilli estaba en babia conmigo, “como un higo”. Mircilli estaba enamorado, pero pensaba todo de más, le daba mil vueltas a las cosas y se boicoteaba con su propio miedo. A saber las historias que pasaron por su cabeza hasta reunir el valor de acercarse a mí.

Mircilli me decía que “qué le estaba haciendo”, y yo le decía que no le estaba haciendo nada, que eso se llama “amor”. Estaba acojonado. Jamás había sentido nada parecido, y, constantemente, analizaba. Mircilli quería todo conmigo, todo, pero a la vez, el miedo se apoderaba de él. Mircilli me hablaba mucho de la Mamma, a la que incluía en sus decisiones. Necesitaba su aprobación. Si a la Mamma no le gustaba algo, Mircilli no daba un paso. A mí se me encendían las alarmas, porque no, eso no es normal.

Mircilli se dedicaba a “sus cosas”, donde yo no me metía, pero sí que tengo que decir que, hubo dos momentazos en los que me costó bastante mantener la compostura, ya que, soy extremadamente expresiva y tenía la carcajada a flor de piel. Una, cuando me dijo que llevaba un lingote de oro en la riñonera y que yo podía ser un peligro para su famila por saberlo. Puntualizo, que jamás me interesé de ninguna forma por el contenido de su riñorera. La otra, cuando me dijo si le dejaba mi DNI para vender oro. Se le transformó la cara al pobre cuando verbalizó su petición, y mira que se esforzó en hacerlo natural… Evidentemente, le dije que no.

Mi vida es muy divertida, porque me pasan cosas nuevas que no espero todos los días. Es una aventura constante. Además, tengo siempre la oportunidad de poner a prueba mi paciencia, mi saber estar, mi equilibrio emocional… ¿A vosotros os pasan estas cosas?

Yo, en todo momento, estuve aprendiendo. Era todo un reto no darle el finiquito. Para mí, habría sido lo fácil, pero, me quedé un poco y aprendí mucho. Sé cuando tengo que quedarme y, cuando irme, como veremos más adelante. Había conexión de alma. Podría haberse desarrollado otro escenario, fruto de otras decisiones y acciones, y siempre me quedo hasta agotar posibilidades si veo potencial, pero, justamente, ese fue mi gran aprendizaje aquí: una cosa es el potencial de una persona y, otra, muy diferente, es que vaya a desarrollarlo. Mucha gente tiene un gran potencial, pero nunca lo desarrolla. Por ello, no podemos quedarnos esperando, si vemos, claramente, que no lo usa ni lo orienta adecuadamente.

Él, supuestamente, era un hombre libre. Llegó a mí buscando crecimiento, pero le vino grande. Además, iba acompañado de sus limitaciones mentales y de otra cosa más pesada: la Mamma. La Mamma era su mujer, y así ejercía ella. Él, actuaba como un súbdito, a sus pies. La Mamma dictaba un capricho y ahí estaba Mircilli para atenderla. A la Mamma no le gustaba algo y Mircilli se comía las uñas como un descosido. Por supuesto, como buena Mamma, cuando Mircilli tenía un plan, ella se encargaba de tener un imprevisto o alguna necesidad de fuerza mayor, como llevar al perro a cortarle el pelo o cualquier otro compromiso ineludible. Esta fue la última chorrada que decidí escuchar. Aquí sí que llegó el finiquito.

El perro, Gi, al que usó la Mamma para meter su último estacazo, es el gran perjudicado. Dejaban a Gi en casa con la tele puesta. Gi me quería y se alegraba de verme siempre, y yo a él. Quería llevarlo de paseo a un parque natural, pero Mircilli decía que había “pinchos”. No me dejaban llevarte a la naturaleza, cariño. Ojalá estuvieras con una familia que te atiendiera como perro que eres, guapísimo.

Mircilli se colocaba el disfraz de hombre de fuego, pero la realidad es que, de llamita, no pasaba. Se convertíaba en un niño muerto de miedo. Y, la Mamma, se vale perfectamente por sí misma, que, esto de manipular a Mircilli, es puro hobbie y placer para ella. No lo necesita para nada, solo para tener un esclavo, consentido, por supuesto, pero, él no sabe que tiene un problema. Ni se lo imagina. Si tú le dices algo más allá de sus creencias, se le ponen las venas de la cabeza al rojo vivo. Ahí sí que tiene fuego.

La Mamma estuvo muy simpática conmigo cuando me conoció, pero me soltó dos frescas con las que se quedó bien a gusto. Una, cuando Mircilli le dijo que yo bailaba muy bien, a lo que contestó, ni corta ni perezosa, que ella, también. ¡Toma ya! La otra, cuando me dijo mirándome, con su mejor sonrisa y los ojos por encima de las gafas, que tenía patas de gallo. La Mamma derrocha clase por los cuatro costados. ¡Sí, señor! Le dije que sí, riéndome, con mis patas de gallo, claro está, porque me río mucho y, si algo me caracteriza, es mi alegría. Si no me río, está la cosa fea, señora. La Mamma, se ve que nunca ha escuchado: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

También, la Mamma, probó unas cosicas ricas de la cocina murciana, pero… A ver si lo adivináis… ¡Qué no les gustaron! Qué pesambre más grande. Bueno, para gustos, los colores y, como vemos, a esta “hay que echarle de comer aparte”. Su criatura sí que se llenaba la panza bien a gusto en mi casa.

Al margen de estas peripecias y, de las que se quedan en el tintero, como las canciones de amor que se gastaba Mircilli, siempre me gusta cerrar temas y conversaciones, sobre todo, con las personas que han represantado procesos importantes, independientemente, del resultado final.

En este caso, Mircilli, no tuvo valor para hablar conmigo en persona, lo que significa afrontar todo esto, teniendo una conversación adulta, independientemente de que estuviéramos juntos. Yo no quiero estar con un hombre que tiene un amarre con su madre, pero soy lo suficientemente madura para hablar de ello y despedirme.

Otro dato muy importante, que me indicó que mi misión con él había terminado, fue que mis gatos lo marcaron el último día que estuvimos juntos. O sea, Mis Guardianes le dijeron que ya no era confiable. Primero, mi gato, saltó y se puso en medio de los dos, para después ponerse encima de mí, mirándolo. Al rato, mi gata hizo lo mismo en otro lugar. Jaque mate.

Mircilli podría haber empezado a afrontar sus traumas y ser un hombre libre, pero eligió seguir en el mismo sitio. Mircilli no podrá estar nunca con una mujer emocionalmente sana hasta que los afronte, ya que “su otra mujer” es un gran impedimento.

La vida nos pone oportunidades delante y somos nosotros los que las aprovechamos o no. Puedes avanzar y crecer, o puedes esconderte. Mircilli no superó la prueba. Ganó el topicazo italiano.

Para mí fue un gran aprendizaje y me quedo con que hoy soy todavía más consciente, me amo más y ocupo con soberanía mi lugar como mujer.

Ciao.

Taller «Armonización y cierre de año» – Viernes 20/12 de 19:00 a 20:30

El tiempo no existe como lo entendemos, pero siempre viene bien hacer un balance de lo vivido en nuestra realidad, cerrar ciclos y abrirnos con una nueva perspectiva y energía hacia la nueva etapa que se nos pone delante.

Si eres consciente de la importancia de todo ello, será un placer contar contigo y disfrutar de este encuentro y armonización energética.

Este taller, además, es un regalo para las personas que están conmigo semanalmente y para las que reserven una cita durante esta semana, del 9 al 15 de diciembre.

  • Para todas las demás, tiene un valor de 22€.
  • Inscripciones: hola@elenacantero.com
  • Taller online (vía Zoom).

Taller «Integrando el duelo» – Martes 12 de diciembre de 19:00 a 20:30

En este taller abordaremos el tema desde una perspectiva integral, gestionando lo que experimentamos emocionalmente como seres humanos para poder dar paso a una comprensión mucho más profunda. De esta manera, nos alineamos con lo que realmente es y significa en nuestro camino como almas.

  • Martes 12 de diciembre.
  • Horario: 19:00-20:30.
  • Online (Zoom).
  • Actividad gratuita.
  • Contacta para reservar tu plaza: hola@elenacantero.com

Si te resuena, nos vemos pronto.

Taller gratuito online «Relajación y meditación» – Miércoles 27 de septiembre de 19:00 a 20:30

¿Qué es meditar?
¿Dedicas tiempo diario a relajarte y meditar?
¿Cómo conectas con tu esencia?
¿Cómo sientes tu cuerpo? ¿Y tu mente, tus emociones y tu energía?
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Es fundamental dedicarnos tiempo, cuidados y conexión interior. En este taller disfrutaremos de prácticas de relajación y meditación canalizadas.

Nos vemos el próximo miércoles 27 de septiembre a las 19:00 (hora España).

Contacta conmigo para reservar tu plaza y unirte al grupo:

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Taller gratuito online «Coaching Nutricional» – Miércoles 13 de septiembre de 19:00 a 20:30

¿Qué es el Coaching Nutricional?
¿Cómo te relacionas con tu alimentación y con tu cuerpo?
¿Cómo se relacionan las emociones y la alimentación?
¿Usas los alimentos para llenar vacíos emocionales y cubrir carencias?

Nuestro cuerpo es el templo de nuestra alma, es nuestro vehículo. Nos permite vivir esta experiencia física y, por supuesto, no podemos dejarlo fuera en nuestro camino evolutivo.

El próximo miércoles 13 de septiembre abordaremos estas cuestiones en el taller a las 19:00 (hora España).

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Taller gratuito online «Coaching + Inteligencia Emocional» – Jueves 7 de septiembre de 19:00 a 20:30

¿Qué es el Coaching? ¿Qué es la Inteligencia Emocional?
Y, sobre todo, ¿cómo pueden ayudarte a  gestionar lo que sucede en tu interior y hacerte cargo de ti?

Una vez que asumas la responsabilidad de tu vida, no hay vuelta atrás. Y esa tarea te pertenece.

El próximo jueves 7 de septiembre a las 19:00 (hora España) profundizaremos en estas cuestiones y las desarrollaremos de manera práctica.

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