Quien muerde la mano que le da de comer

Hoy, dentro de esta sección de artículos de denuncia, llamada “A cada cerdo le llega su San Martín”, les toca el turno a tres exalumnas y exclientas, que son claro ejemplo de personas que muerden la mano que les da de comer.

Las personas que acompañamos a otras en su camino y, me voy a centrar en la parte energética, nos vemos envueltas en todo tipo de situaciones, algunas preciosas, otras muy retadoras y desagradables. Nos ponemos en riesgo continuamente al “limpiar” a las personas, cosa que mucha gente pasa por alto, y vivimos peripecias dignas de ser contadas. Al tiempo, te ríes. En el momento, no, pero lo llevas con mucha seguridad y actúas de manera impecable, ya que eres guiado y asistido desde otros planos.

Normalmente, la mayor parte de la gente, te llega con muchas cargas negativas, como hemos estado todos en momentos de crisis: con problemas, poca lucidez y necesitados de ayuda. Yo me desvivo en mi trabajo, pero, también, pongo límites tajantes cuando es necesario. Quien se porta bien, me va a tener siempre. Quien no, va a salir inmediatamente de mi vida y va a dejar de contar con mi protección y bendición, claro está.

Analicemos los estados por los que pasan estas personas. Suelen llegar con muchas ganas de aprender y con mucha simpatía. Son conscientes de que cargan un cuadro energético que les está bloqueando la vida y sienten claramente estas presencias, tanto en su vida como en su casa. Estas presencias les molestan, incluso para dormir y, cuando llegan a mí, las vamos limpiando y, consecuentemente, todo empieza a mejorar. Ya no sienten esas presencias que, hasta les cogían la cabeza cuando se acostaban a dormir, sino que ahora la energía que sienten en casa es paz y calma. La vida les empieza a mejorar también: les salen oportunidades de trabajo, proyectos, se les desbloquean temas en su vida que estaban estancados… Un sinfín de cosas maravillosas.

En los casos que voy a exponer, también mejoraron mucho a través de los cursos de Registros Akáshicos, Aquí, las personas, si no son humildes e íntegras, puede que se tuerzan. ¿Por qué? Porque cruzan la fina línea que conduce al lado oscuro: vivir desde el ego y usar todo el avance de manera equivocada, creyéndose superioriores a los demás, teniendo prisa por ganar dinero de pitonisas y, lo más grave, olvidándose de su trabajo interior, de la coherencia y del código de Honor de las Jerarquías de la Luz, el cual dejan de cumplir al instante y, con ello, además, ellas solas, se apartan.

Conozcamos a An y Sor, de Cieza, dos piezas de mucho cuidado. Las dos llegaron a mí hechas unos zorros. Parecían buena gente.

An, desde el primer momento, me pidió ayuda para pagar los cursos en varias veces, porque, supuestamente, no tenía dinero. Le di facilidades. Después de limpiezas energéticas y el primer curso estaba genial, mucho más alegre y de buen humor, cosa que no la caracterizaba antes.

Sor, se hizo sus limpiezas, su primer curso y hasta un retiro. Llegó a mí con la mirada perdida, algo característico cuando la persona está intervenida por energías externas: mirada opaca y perdida. Después de cada sesión le cambiaba la cara y recuperaba su luz. Ella fue creciendo y su vida fue mejorando.

Fueron, en ambos casos, meses de mucha evolución y buena relación, hasta que todo se torció. Llegó el segundo curso de Registros Akáshicos y empezaron los problemas. An y Sor se habían hecho “amigas”. An me había vuelto a pedir pagar a plazos el curso. Por otro lado, Sor me contaba sus quedadas con An y estaba feliz de ser su amiga. Yo empezaba a ver cerca el final, percibiendo que An se había torcido y se estaba aprovechando de Sor, a la que arrastraría con ella.

An dejó de cumplir sus plazos de pago conmigo y, le dije, muy educadamente, en varias ocasiones, que qué le pasaba, que no había recibido su ingreso, sabiendo que ella sí tenía dinero para sus gastos y salidas, por lo tanto, se estaba riendo de mí. Qué templanza hay que tener para lidiar con estas individuas. Me dice que me paga el día del curso y le digo que no. Automáticamente, me hace el ingreso y se enfada. Sí, sí: se enfada.

Llega el día del curso y ya sé, de antemano, cómo está el patio. Fue una jornada en la que se terminó de ver la intención de cada una y, se veía claro, que mi trabajo con ellas iba a finalizar. Además, compartieron coche con otra compañera del curso. Yo las había puesto en contacto para que minimizaran gastos y, resulta, que Sor le cobró 30 euros de gasolina por una distancia en la que el gasto real es un tercio, teniendo en cuenta que iban tres en ese coche. Un auténtico disparate. Yo las puse en contacto para que compartieran gastos, no para que estafaran ni robaran a otra persona y les pagara el viaje a las dos.

Estas cosas son lamentables, pero hay más. Esa noche tuvieron el rostro de mandarme un correo a través de Sor, diciéndome que les mandara el diploma, sin haber completado el curso. Los diplomas se entregan una vez hechas las prácticas y verificado que están correctas, pero ellas querían el diploma sin completar el curso. Esto es lo que ocurre una vez que te pasas a la oscuridad: se adopta el estilo de la inmoralidad. Tenían mucha prisa por sacarle pasta a la gente. No hacen falta más estafadoras, hacen falta personas comprometidas que hagan un buen trabajo. No certifico a nadie que no complete el curso correctamente. Yo cumplo a rajatabla el código ético.

La tercera persona en discordia es “la tijeretas”. El proceso con ella fue más largo y tuvo unos cuantos puntos de inflexión. Esta persona empezó muy bien y tuvo una penosa manera de echarlo todo a perder, tanto su proceso, como su relación conmigo.

Otra que empezó muy bien: sus limpiezas, sus cursos… y hecha una un pincel. Qué agradable y qué formal parecía. Es a la alumna a la que más he apoyado, tanto en todo lo que ha necesitado, como recomendándola, e, incluso, con diferentes directos para darla a conocer, cuando tenía miedo y no sabía ni por dónde tirar. Qué tiempos aquellos.

Tuvo algunos momentos en los que se alejó un poco, parece que se quería torcer, pero al tiempo volvía, hasta que, se torció definitivamente.

Durante el proceso, varias veces tuve que ponerle algún límite, el más fuerte a raíz de que pusiera en una publicación que había creado ella el primer curso de Registros Akáshicos que iba a impartir y que había estado mucho tiempo preparándolo. Una aberración, teniendo en cuenta, que el manual es heredado. No le dije nada, soy muy paciente y, una vez hecha la Maestría, yo me aparto, ya se encargan las jerarquías correspondientes de vetar a quién no hace el bien. Sabía que volvería algún día, porque todo se ordena, siempre. Ese dia llegó antes de dar su primer curso, cuando me mandó un mensaje nerviosa y con miedo de cómo le iba a salir. Hablamos y le comuniqué que no me pareció nada bien que mintiera. Me dijo que lo había puesto la persona que le gestionaba Instagram. En cualquier caso, me parece muy extraño no verificar el contenido en el que se supone que eres la titular. Pidió disculpas al día siguiente, después de reflexionar.

Para pagar su último curso, también me pidió facilidades y tampoco las cumplió. Al día siguiente de cuando me tenía que haber hecho uno de los ingresos, le pregunté y le sentó muy mal. Vaya tela. Esto es universal: si tú te has comprometido en hacer algo y no lo haces, debes avisar, sea un ingreso, tomar café o hacer una llamada. Tienes que avisar tú y, la parte que tiene motivos para estar enfadada, es la parte que se ve perjudicada por tu falta de compromiso. FIN. Esto es ley en la buena educación, en la palabra que se da, que simboliza nuestra identidad, y en las relaciones humanas.

A pesar de todo, vuelvo a empezar de cero y doy otra oportunidad. Venga, pues vamos a por la traca final, que no os va a dejar indiferentes. Después de un tiempo, viene a mí, porque se siente baja de energía y, efectivamente, así era. Estuvimos trabajando y mejoraba de manera maravillosa.

Paralelamente, decidimos retomar un proyecto conjunto que hace tiempo se habló por encima. Trabajamos muy bien, hasta que llegó el momento de ejecutarlo. Noté cosas extrañas, pero sé que, en cierta forma, es normal por los nervios del directo cuando no se tiene mucho bagaje. Hubo una actividad, que pretendía ser muy bonita y un plato fuerte, en la que yo le sugerí que hiciera un ritual de limpieza a través de nuestro pelo, uniendo así varias de las disciplinas con las que ella trabajaba. Este ritual fue un corta y pega de toda la vida, siendo algo vacío y sin sentido, ya que la idea original era que lo creara, que lo canalizara, que fuera propio… Cuando trabajamos almas conectadas, siempre llega información para enriquecer nuestros procesos y esto, formaba parte de ello. Tengo una parte muy bonita de ser canal de abundancia para otros y me viene mucha información para que las personas se desarrollen.

Bien, después del ritual collage, unas canciones energéticamente oscuras y, algún gritito, que acojonó a más de uno y, a más de dos, llegó el tijeretazo final o, más bien, el navajazo. Avisó de que cortaría un mechoncito simbólico y, yo, le había dicho, anteriormente, que me cortara sin miedo, que al llegar, iría a la peluquería a arreglármelo, pero claro, lo que yo no sabía, era, que me iba a cortar de cualquier forma y a dejarme unos trasquilones que me obligarían a cortarme un palmo de pelo para emparejarlo.

Pues nada, con sensaciones raras y el sonido de los tijeretazos que escuché cuando me cortaba el pelo en la cabeza, me fui a la peluquería. Me dijeron dos peluqueras sin saberlo y sin hablar entre ellas, que ese pelo estaba cortado con navaja, no con tijeras. Y mal cortado, que estaban todas puntas rotas.

Yo me sorprendí y, al salir, le pregunté a la tijeretas, con mucha educación, si me había cortado el pelo con navaja. A continuación, me lió un pollo tremendo. No entiendo esa manera de alterarse si se ha cortado con tijeras y la conciencia está tranquila. Entendí que de esta no había vuelta atrás. Le devolví el dinero que me había enviado para su próxima sesión conmigo y “corté” por lo sano. Ese sí que fue un buen corte. Y limpio.

La tijeretas hace algo que hace mucha gente, aprovechan para descargar su ira contra mí, esa ira acumulada de años, puede que de toda una vida, que no han tenido huevos de sacar, pero a mí si me la echan. De nada. Esa es una de mis funciones, catalizar procesos.

Las grandes personas que acompañan a otras con un trabajo profundo de luz, cuentan las mismas historias: que hay alumnos con los que acaban teniendo problemas por temas de ego, porque los intervienen.

Tenemos mucha pacienda, precisamente, por eso, pero es cansado tener que sufrir muchas veces estos ataques de gente que muerde la mano que le da de comer.

Dejad las manos de quien hace el bien seguir llenando de luz todo a su paso. Tenemos mucho que hacer, porque nosotros sí trabajamos con la Luz, somos humildes y aprendemos todos los días.

Somos grandes maestros y grandes aprendices. Almas inquebrantables. Somos solo unos pocos, pero existimos.

«Mircilli y la Mamma: una historia de incesto emocional»

Un día de mi cumpleaños empecé una historia con Mircilli. Lo que yo no sabía, en ese momento, era que Mircilli no era un hombre libre: la Mamma era su mujer.

Mircilli y yo estábamos cenando, la víspera, en la casa de Pi, el novio de Ca, unos personajes pintorescos sin igual. Nos unía un tema profesional, que ya es pasado. Yo ahí empezaba a ver lo que se cocía de verdad. Pi dejaba al perro de Ca en el balcón. Ca lo permitía y, también, se fue a cenar fuera con Pi, dejándolo enfermo, solo y desatendido a los minutos de una de sus últimas crisis. Pi no mostraba que Ca era su pareja, ni jamás le vi un gesto cariñoso hacia ella, porque iba buscando otras mujeres, pero, Ca era para él cajero automático y, en sus planes, claro está, no contemplaba dejarla. Por su parte, Ca estaba feliz, porque Pi es italiano. Además, cuando Pi gritaba, Ca decía que “es italiano”.

Pi era amigo de Mircilli, aunque, en la práctica es “Por el interés, te quiero Andrés”. Mircilli lo ponía verde, con motivos, eso sí, aunque él tampoco se quedaba corto. A Mircilli le sirvió para tener un escenario perfecto y natural para iniciar su ceremonia de cortejo conmigo. Mircilli estuvo muy atento y, para mi sorpresa, me llevó un regalo: una cadena con un colgante suyo. El detalle fue muy bonito, pero, para la próxima vez que emplees esta escena, Mircilli, le pegas un meneo con bicarbonato y limón, y la regalas limpia, como tiene que ser. Y quedas como un campéon.

Mircilli estaba en babia conmigo, “como un higo”. Mircilli estaba enamorado, pero pensaba todo de más, le daba mil vueltas a las cosas y se boicoteaba con su propio miedo. A saber las historias que pasaron por su cabeza hasta reunir el valor de acercarse a mí.

Mircilli me decía que “qué le estaba haciendo”, y yo le decía que no le estaba haciendo nada, que eso se llama “amor”. Estaba acojonado. Jamás había sentido nada parecido, y, constantemente, analizaba. Mircilli quería todo conmigo, todo, pero a la vez, el miedo se apoderaba de él. Mircilli me hablaba mucho de la Mamma, a la que incluía en sus decisiones. Necesitaba su aprobación. Si a la Mamma no le gustaba algo, Mircilli no daba un paso. A mí se me encendían las alarmas, porque no, eso no es normal.

Mircilli se dedicaba a “sus cosas”, donde yo no me metía, pero sí que tengo que decir que, hubo dos momentazos en los que me costó bastante mantener la compostura, ya que, soy extremadamente expresiva y tenía la carcajada a flor de piel. Una, cuando me dijo que llevaba un lingote de oro en la riñonera y que yo podía ser un peligro para su famila por saberlo. Puntualizo, que jamás me interesé de ninguna forma por el contenido de su riñorera. La otra, cuando me dijo si le dejaba mi DNI para vender oro. Se le transformó la cara al pobre cuando verbalizó su petición, y mira que se esforzó en hacerlo natural… Evidentemente, le dije que no.

Mi vida es muy divertida, porque me pasan cosas nuevas que no espero todos los días. Es una aventura constante. Además, tengo siempre la oportunidad de poner a prueba mi paciencia, mi saber estar, mi equilibrio emocional… ¿A vosotros os pasan estas cosas?

Yo, en todo momento, estuve aprendiendo. Era todo un reto no darle el finiquito. Para mí, habría sido lo fácil, pero, me quedé un poco y aprendí mucho. Sé cuando tengo que quedarme y, cuando irme, como veremos más adelante. Había conexión de alma. Podría haberse desarrollado otro escenario, fruto de otras decisiones y acciones, y siempre me quedo hasta agotar posibilidades si veo potencial, pero, justamente, ese fue mi gran aprendizaje aquí: una cosa es el potencial de una persona y, otra, muy diferente, es que vaya a desarrollarlo. Mucha gente tiene un gran potencial, pero nunca lo desarrolla. Por ello, no podemos quedarnos esperando, si vemos, claramente, que no lo usa ni lo orienta adecuadamente.

Él, supuestamente, era un hombre libre. Llegó a mí buscando crecimiento, pero le vino grande. Además, iba acompañado de sus limitaciones mentales y de otra cosa más pesada: la Mamma. La Mamma era su mujer, y así ejercía ella. Él, actuaba como un súbdito, a sus pies. La Mamma dictaba un capricho y ahí estaba Mircilli para atenderla. A la Mamma no le gustaba algo y Mircilli se comía las uñas como un descosido. Por supuesto, como buena Mamma, cuando Mircilli tenía un plan, ella se encargaba de tener un imprevisto o alguna necesidad de fuerza mayor, como llevar al perro a cortarle el pelo o cualquier otro compromiso ineludible. Esta fue la última chorrada que decidí escuchar. Aquí sí que llegó el finiquito.

El perro, Gi, al que usó la Mamma para meter su último estacazo, es el gran perjudicado. Dejaban a Gi en casa con la tele puesta. Gi me quería y se alegraba de verme siempre, y yo a él. Quería llevarlo de paseo a un parque natural, pero Mircilli decía que había “pinchos”. No me dejaban llevarte a la naturaleza, cariño. Ojalá estuvieras con una familia que te atiendiera como perro que eres, guapísimo.

Mircilli se colocaba el disfraz de hombre de fuego, pero la realidad es que, de llamita, no pasaba. Se convertíaba en un niño muerto de miedo. Y, la Mamma, se vale perfectamente por sí misma, que, esto de manipular a Mircilli, es puro hobbie y placer para ella. No lo necesita para nada, solo para tener un esclavo, consentido, por supuesto, pero, él no sabe que tiene un problema. Ni se lo imagina. Si tú le dices algo más allá de sus creencias, se le ponen las venas de la cabeza al rojo vivo. Ahí sí que tiene fuego.

La Mamma estuvo muy simpática conmigo cuando me conoció, pero me soltó dos frescas con las que se quedó bien a gusto. Una, cuando Mircilli le dijo que yo bailaba muy bien, a lo que contestó, ni corta ni perezosa, que ella, también. ¡Toma ya! La otra, cuando me dijo mirándome, con su mejor sonrisa y los ojos por encima de las gafas, que tenía patas de gallo. La Mamma derrocha clase por los cuatro costados. ¡Sí, señor! Le dije que sí, riéndome, con mis patas de gallo, claro está, porque me río mucho y, si algo me caracteriza, es mi alegría. Si no me río, está la cosa fea, señora. La Mamma, se ve que nunca ha escuchado: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

También, la Mamma, probó unas cosicas ricas de la cocina murciana, pero… A ver si lo adivináis… ¡Qué no les gustaron! Qué pesambre más grande. Bueno, para gustos, los colores y, como vemos, a esta “hay que echarle de comer aparte”. Su criatura sí que se llenaba la panza bien a gusto en mi casa.

Al margen de estas peripecias y, de las que se quedan en el tintero, como las canciones de amor que se gastaba Mircilli, siempre me gusta cerrar temas y conversaciones, sobre todo, con las personas que han represantado procesos importantes, independientemente, del resultado final.

En este caso, Mircilli, no tuvo valor para hablar conmigo en persona, lo que significa afrontar todo esto, teniendo una conversación adulta, independientemente de que estuviéramos juntos. Yo no quiero estar con un hombre que tiene un amarre con su madre, pero soy lo suficientemente madura para hablar de ello y despedirme.

Otro dato muy importante, que me indicó que mi misión con él había terminado, fue que mis gatos lo marcaron el último día que estuvimos juntos. O sea, Mis Guardianes le dijeron que ya no era confiable. Primero, mi gato, saltó y se puso en medio de los dos, para después ponerse encima de mí, mirándolo. Al rato, mi gata hizo lo mismo en otro lugar. Jaque mate.

Mircilli podría haber empezado a afrontar sus traumas y ser un hombre libre, pero eligió seguir en el mismo sitio. Mircilli no podrá estar nunca con una mujer emocionalmente sana hasta que los afronte, ya que “su otra mujer” es un gran impedimento.

La vida nos pone oportunidades delante y somos nosotros los que las aprovechamos o no. Puedes avanzar y crecer, o puedes esconderte. Mircilli no superó la prueba. Ganó el topicazo italiano.

Para mí fue un gran aprendizaje y me quedo con que hoy soy todavía más consciente, me amo más y ocupo con soberanía mi lugar como mujer.

Ciao.

«Mi experiencia en Literaturadeelche y algún que otro disparate de mi vida literaria»

El sábado 18 de abril de 2026, cuando llegué a la FLAG, conocí a un compañero que me habló de la asociación Literaturadeelche. Me gustó mucho lo que me contaba y, enseguida, le dije que quería formar parte. Al poco, me pasó el teléfono con ML al habla y me atendió muy simpática. Quedamos en que el lunes hablaríamos para formalizar la inscripción.

El lunes, tal y como habíamos quedado, hablamos. Me inscribí en la asociación y en el primer evento con ellos en la FLVJ, justo el 23 de abril, el Día del Libro. Qué bien.

Pero, antes de seguir, pongámonos en contexto de mi andadura como escritora. Publiqué mi primer libro, Decidí serme fiel, en 2021, con CR. Me moví muchísimo por mi cuenta y todo fue genial hasta que a la editorial le empezaron a cerrar las puertas, a finales de 2022, en centros muy importantes donde yo iba con frecuencia. En ese momento, ya tenía, también, mi segundo libro, Aliméntate con amor y, fui muy consciente, de que la editorial me estaba perjudicando en vez de ayudarme. La editorial me cerraba las puertas que yo me abría.

Para la publicación de mi tercer libro, Espiritualidad a pie de calle, en 2023, intenté buscar una editorial tradicional y, encontré algo que se hacía pasar por ello, con la fatalidad de que me estafaran. Esta supuesta editorial, Boli Verde, es DRP, una figura conocida en la parafernalia literaria murciana, por deberle pasta a media Murcia. Al ver mi libro, me avisaban los autores de que no paga. Por lo que, esto, no es ningún secreto, sino que su modus operandi es bien conocido. ¡Menudo fregao!

Después de asimilar la que tenía encima, volví a morir con CR, porque quería tener mi libro pronto, ya que gracias a este personaje, lo tuve un año parado, entre rescindir el contrato con él legalmente y volver a publicarlo limpio y en condiciones, porque él publicó el libro de manera lamentable y lleno de erratas. En junio 2024, por fin, tenía Espiritualidad a pie de calle en mis manos.

Hasta esa fecha, iba mucho, también, a otro centro muy importante de Murcia y, también, al de Cartagena, pero “casualmente”, después de esto, me cerraron las puertas. Eso sí, muy sutilmente. Con mi libro nuevo en las manos, tristemente, no se presentaban “libros republicados” y en la FLM, donde fui todos los años anteriores, ahora solo firmaban autores de Madrid. Qué bien, que nos den a los autores de la tierra. Fantástico. Dijeron que me apuntaban para la de Cartagena, pero jamás me llegó la confirmación de mi firma. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Jamás insistí. Hay que saber cuando se pierde la dignidad y, a diferencia de muchos autores, no vendo mi alma para vender mis libros.

Después de cuatro años pateándome todo, yo sola, me doy cuenta de que la corrupción es la que manda, también, en el mundo de los libros, por si me quedaba alguna duda. Todo marcha en función de lo que eres capaz de arrastrarte, ya que tu actuación como ser humano no importa, que en mi caso es ejemplar en todos los sentidos y lugares sin excepción, tanto a nivel humano, como de resultados y ventas, que es lo que a las grandes empresas les importa. También, he de decir que por cada libro que vendes en estos sitios, te llevas poco más de un euro, lo que, realmente, es penoso, pero sí, me gustaba ir, no por el postureo, sino porque conocía a muchas personas especiales que después recurrían a mí para acompañarlas en su proceso de vida. Me reportaba otros beneficios humanos y de promoción que consideraba positivos.

No hay problema. Sigo haciendo mis cosas por mi cuenta. No me rindo. Continúo el camino literario, porque soy muy buena tocando corazones, y muy necesaria. ¿Que se te quitan, a veces, las ganas de publicar? Sí, porque cuando eres una persona íntegra, que tiene valores y principios, te cuesta mucho relacionarte con las bajezas del ser humano.

Una vez claro lo que llevo recorrido, empiezo en abril de 2026 en la asociación Literaturadeelche con ganas de compartir eventos con buena gente. ML, me ve en persona por primera vez el 23 de abril en VJ y, la simpatía mostrada por teléfono, brilla por su ausencia. Ciertamente, me quedo bastante fría y ya sé que vienen problemas. ¿Qué le pasa a ML? ¿Qué le molesta de mí? Eso es lo que nos pasa a las personas brillantes, que desprendemos luz y que, además, somos bellas por dentro y por fuera. Una imagen impecable en todos los sentidos molesta a cualquiera que se sienta carente e inferior.

Ese día me grabó un vídeo de presentación que a día de hoy no se ha publicado. A lo largo de los meses, muchos de mis mensajes y correos quedaban sin respuesta. Siempre la misma dinámica: ella acude a ti y tú le respondes educadamente, pero no al revés. Es normal en el grupo de la asociación recibir “biblias” en las que repite que está muy agobiada, que no tiene tiempo y tampoco la junta directiva, que tienen una vida… Blablabla. Y te dice que es “obligatorio” leer todo eso. ¿Perdona? ¿Cómo se llama esta tortura? Ese grupo es una tapadera y herramienta de desahogo emocional para ML.

Por el contrario, en los grupos que se crean para eventos concretos, le sobra el tiempo para poner todos los emoticonos del mundo, para que luego, tú, que vives en paz, tengas que leerte trescientos mensajes para encontrar, por ejemplo, a qué hora tienes que estar allí o alguna información importante. Tiene tiempo, como cualquier persona incoherente, para lo que ella quiere.

Pasan los meses y yo sigo yendo a eventos. Me llevo bien con todo el mundo, menos con ella. A veces, me habla simpática, cuando no le queda más remedio, porque está ella sola cerca de mí o porque hay alguien delante. Al poco de estar en la asociación, la llamé a continuación de que mandara un mensaje con un proyecto de charlas para institutos y me cortó automáticamente. Me quedé en shock, porque no entendí nada. No me dejó hablar. No me escuchó. A los días me envió un audio pidiéndome disculpas. Ella misma se dió cuenta de que me trató mal.

A principios de septiembre nos vimos en GA y me apunté a una actividad para centros de mayores. Ella estuvo genial conmigo y decido hacer borrón y cuenta nueva. La buenas personas siempre damos oportunidades, normalmente, de más. Y eso fue lo que pasó, que le di una oportunidad que no tenía que haberle dado. O tal vez, sí, porque eso me permite estar escribiendo esto ahora, hoy, 3 de octubre de 2026, cuando yo debería estar firmando en la Feria del Libro de Paiporta… Sí, hoy firmaba, pero ya no estoy en la asociación.

ML, de nuevo, envuelta en sus irracionales comportamientos, volvió a dejarme sin contestar mis mensajes. Unos mesajes tan fáciles y sencillos que preguntaban ubicación, día y horario aproximado, porque resulta que “tengo una vida”, como ella nos dice reiteradamente, y me tengo que organizar. A los dos días sin respuesta, evidentemente, tomé la decisión de comunicarle que no contara conmigo. Ella, como era de esperar, aprovechó para descargar su ira contra mí y empezar a mandarme, ahí si, mensajes a diestro y siniestro, en texto y audio, cargada de razones y diciéndome lo mal que me estaba portando. Ahí, sí, ML tenía tiempo, y, sobre todo, ganas. ML tiene la cara más dura que el cemento armado.

Después, me llegaron correos “en nombre de la asociación” en los que se me decía lo mal que me había portado. También, mensajes al grupo, sin poner mi nombre, por supuesto, pero diciendo lo mal que habían quedado por culpa de la persona que había faltado a sus compromisos. Probablemente, yo sea la persona más comprometida que te has echado a la cara. Por eso, precisamente, no comparto proyectos con personas que carecen de respeto, coherencia, lectura comprensiva, escucha activa y comunicación clara.

A partir de ahí, ML, se lo pasó pipa. Empezó a sacar la artillería pesada, como tomarse la licencia de anularme eventos en los que tenía mi plaza confirmada, como la FLA, a la que no fui porque “de repente” le habían dado plaza a otros autores que llevaban meses sin ir a eventos y me cancelaban la mía, después de confirmada. ¿Qué tengo yo que ver con otros autores que no van a eventos? Si quieren ir, que se apunten como había hecho yo. También, me han anulado para GR, porque de repente “el sitio es muy pequeño”. Menuda fiesta se está pegando la ML. Le va la marcha.

Yo les comuniqué a Literaturadeelche todo lo que he visto mal, como todo lo mencionado anteriormente, además, de que la ML tiene la lengua suelta, como sabemos a estas alturas, y critica a los autores. Debes saber que informé a A del despelleje que le estabas haciendo en GA, porque no, no se puede hacer eso. Ahora me estás despellejando a mí.

La ML, cuando quiere, es superdotada y responde los correos en nombre de la asociación a los cinco minutos. Menudos tochos se marca. Le encanta. Disfruta. Es lo suyo. Recordemos que tiene una vida y no tiene tiempo, pero para hacerle mal a los demás, sí. Su manera pedante de escribir se reconoce a la legua. Suplantación de identidad se llama eso, y abuso de poder.

Conozco a otros miembros de la junta directiva y me sorprende que permitan estos comportamientos en su nombre, porque los hace responsables igualmente.

He visto como llega un socio y le dice que no ha leído sus “mierdas de mensajes” y ella le dice, con una sonrisa en la cara, que se coja una silla y se siente a su lado, que le cuenta. Ah, vale, que él no es guapa, impecable, brillante, con don de gentes y buena escritora. De acuerdo. Por un momento, se me había olvidado.

En el CCT, el sábado 12 de septiembre, la pillé mirándome desde la otra punta, en diagonal, con una cara de maldad impresionante. Cogí el rollup de la compañera que tenía al lado y le tapé el campo visual hacia mí. Gracias por la ayuda. Qué disparate. Menos mal que por lo menos te tapé la cara. Y, es que, ML es graciosa como ella sola. Menudo arte que tiene para echar mal de ojo. ¿Por qué no te dedicas a vender tus libros? ¿No se supone que vas a los eventos a vender libros? Yo no te voy a comprar ni a punta de pistola. Ni me mires.

Tengo correos de mayo que han sido contestados ahora, para demostrar que son competentes, como uno para hacer un sorteo y otro con la actividad del libro viajero. El jueves 1 de octubre participaba en una charla en la BE y cuestionan mi participación en un correo. Contesto, diciendo que, por supuesto que voy, que yo no he anulado mi participación en ningún momento. Me dicen que me van a meter en el grupo de la actividad, donde se explicaba todo, y que la actividad la llevaba “ML”. Pasa una semana sin noticias. Tengo unas dudas respecto al libro viajero y les pregunto si puedo hablar con alguien para aclararlas. Me responden que con “ML”. Interesante, ¿verdad? Esta fue su jugada maestra en su ilusa mente. Qué a gusto se quedó escribiendo ese correo. Y, por mi parte, qué claro me quedó que tenía que alejarme de algo tan desagradable y hablar para que no le pase a más gente.

A continuación, ella empezó a espiarme desde todos los perfiles de Instagram que os podáis imaginar. Hasta la BE aparecía por mi historia.. Sí, sí…

Imagínate, presidenta de Literaturadeelche, si usaras todo ese tiempo y energía que estás invirtiendo en tratarme mal, en ti y en tu salud mental. Imagínate si te ocuparas de ti, de tu imagen, de tu higiene, de tu cerebro y, lo más importante, de limpiar el mal que llevas dentro. Te reflejo tus carencias. Soluciónalas en ti. A mí no me apagas ni queriendo.

Las buenas personas, siempre somos buenas personas y lo único que vemos en gente como tú, es la verdad: a alguien inconsciente, ignorante y carente de amor.

Resumen: que la ML, la presidenta de Literaturadeelche, ¡¡¡ME HA HECHO BULLYING!!!

A mis 43 años, una pedazo de mujer, de escritora y de ser humano como yo, en esas se ve. Consecuencias de estar encarnada en la Tierra.

Ea, echa por la sombra, ML. Recoge tu basura y pírate.

Que mis palabras sean de provecho.

LITERATURADEELCHE, NO GRACIAS.

«La Paca: la estafadora de La Alpujarra»

Este verano he tenido la gran desgracia de encontrarme con FAR, más conocida como “La Paca: la estafadora de La Alpujarra”. No tenía ni idea de la que se me venía encima cuando contacté con ella a través de Idelista para reservar la casa que tenía en alquiler y pasar mi verano, supuestamente, en el pueblo más tranquilo de La Alpujarra: Cojáyar.

Reservé para cinco semanas esa casa que ella ofrece como una casa donde hace retiros de yoga, una casa en movimiento donde tienes de todo y todo está en perfecto estado.

Llegué el 27 de julio a Cojáyar (Murtas, Granada) y nada más ver subir por la cuesta a La Paca, con su pinta de yonqui, supe que iba a tener problemas. Yo la estaba esperando en la plaza, porque decía que las calles eran “raras”. Después de bajar la carretera al pueblo, una carretera con curvas de 180 grados, sin arcén ni quitamiedos, las del pueblo, eran más de lo mismo: calles que no son calles, en las que lo más normal es estrellarte con tu coche si circulas por primera vez. Gracias Paca, es la única verdad que me has dicho, por lo menos no estrellé mi coche y pude volver en septiembre. Es lo único bueno que me has traído, ya que le pregunté si había buena carretera porque tengo vértigo, y cuando voy a montaña siempre me informo. Ella dijo que sí, que había buena carretera. Quien está en La Alpujarra y la conoce, sabe que en esas carreteras tienes muchas probabilidades de matarte. Son carreteras muy peligrosas donde hay accidentes todo el tiempo.

Vamos a la casa y está muy mal. Todo sucio, huele fatal, todo roto… Un verdadero asco. El día anterior me dijo por la noche que “se le había roto el calentador”, pero que el agua “salía estupenda”. Al ver el calentador me doy cuenta de que está roto, no del día anterior, sino de hace muchos años. Dice que no lo va a arreglar porque no se va a gastar dinero. Le digo que es ilegal alquilar una vivienda sin servicio mínimo de agua caliente.

Se pone agresiva. Baja el precio del alquiler y lo escribe en el contrato. Noto que tiene prisa en irse a su domicilio en Loma Cabrera (Almería), ya que enseña la casa muy deprisa. No hay nada alrededor, no hay alojamientos y estoy en un pueblo de veintisiete habitantes sin tienda, ni bar ni ningún servicio. Me fui preparada y cargada con todo lo necesario para mí y mis dos gatos.

Al quedarme sola y estar allí, voy observando que dentro de la casa está todo sucio, con telarañas, carcoma, grietas, desprendimientos de pared y techo, agujeros, insectos, ácaros, mal olor, todo sin lavar, utensilios de cocina inutilizables, grifos rotos… La casa tiene zonas exteriores llenas de escombro y basura, a las que pueden acceder tanto mis gatos, como cualquier animal, pudiendo estar con ratas y todo tipo de insectos, cogiendo cualquier infección. No ha hecho allí un retiro de yoga en su vida. Es todo mentira.

Soy consciente de la catástrofe que tengo encima e intento adecentar la casa para estar lo más dignamente posible. Pero fue imposible.

Mi cuerpo se empezó a llenar de picotazos. El lunes 3 de agosto voy al mercado de Cádiar en la furgoneta que viene al pueblo a llevarte y las mujeres me alertan de que llevo picaduras de pulga. Voy a la farmacia en Cádiar. El martes 4 de agosto viene al pueblo la enfermera, Elena, y me confirma que llevo picaduras de pulgas y que llevo el tratamiento adecuado.

A continuación hablo con La Paca: la estafadora de La Alpujarra. Le traslado que su vivienda está en condiciones insalubres y que el contrato queda rescindido. La Paca se niega a venir a recoger las llaves de la vivienda y quiere quedarse mi dinero, de la fianza y del alquiler completo. Le digo que se quede el dinero correspondiente al alquiler de los días que he estado y sigue negándose: quiere quedarse 950 euros que pagué por alquiler y fianza. La Paca es una estafadora nata, además de desaseada, sucia y antihigiénica, porque en todos los alrededores es conocida por alquilar su vivienda de esta manera y con este objetivo.

Me he ahorrado muchos detalles, como que tenía que ducharme con la manguera en la calle, antes de que anocheciera, para tener algo de agua caliente y, también, tenía que estar interviniendo en peleas de gatos callejeros que se metían a la casa constantemente.

Este es el anuncio y os agradecería que entrárais a denunciarlo, igual que hice yo, porque todavía sigue activo: https://www.idealista.com/inmueble/27482353/

Las fotos están desactualizadas. La casa no es recomendable para ninguna persona, mucho menos para niños y animales, como indica.

A través de diferentes movimientos, encuentro otra vivienda, que acceden a alquilarme de manera excepcional cuando se enteran en las condiciones en las que me encuentro. Estoy con mis dos gatos y en el pueblo no había casas en alquiler.

Tuve que pagarme la otra casa y La Paca: La estafadora de La Alpujarra, nunca me devolvió mi dinero. Ni fue a por las llaves. Esa es, precisamente, su estrategia para decir que yo estaba en la casa: no recoger las llaves.

Terminaron mis vacaciones. Volví a mi casa y sigue sin devolverme el dinero. ¿Qué habría pasado si yo no hubiera tenido dinero para pagarme otra casa? ¿Me habría quedado tirada en la calle por una estafadora como esta? Mi dinero es para disfrutarlo yo, no para este parásito.

Puse una instancia en el Ayuntamiento de Murtas, donde pertenece Cojáyar, y nadie me contestó. Solicité inspección de sanidad y que intervinieran las autoridades.

¿Qué pasa? ¿Es legal la estafa en Murtas? ¿Por qué no interviene nadie? ¿Es legal que te piquen pulgas en una casa de alquiler? Os aseguro que no voy a parar hasta que esto se sepa en toda La Alpujarra, en Granada, en Almería, de donde es esta individua, en España y donde me proponga llegar, porque no, esto no se le puede hacer a nadie. A nadie.

Después fui a la Guardia Civil a Cádiar a denunciar a La Paca. Al llegar a casa, en septiembre, se quedó otra denuncia puesta por estafa en el Juzgado.

No estoy dispuesta a regalar mi dinero a esta timadora y a sus hijos, cómplices en cada estafa, al igual que Andrés, “el fontanero”, el que “revisó” el calentador antes de que yo fuera. Otro que me dijo en el pueblo que ese calentador llevaba roto años, como se sabe nada más verlo, y que La Paca siempre alqula la casa así. El mismo que ahora dice que nunca ha hablado conmigo, el que le revisa la casa a La Paca cuando alguien sale de allí. Andrés, eres cómplice de estafa. ¿Cómo que no has hablado conmigo? Me he comido hasta tu tortilla de patatas sin cebolla, como le gusta a Juan, tu amigo, el mismo que se está leyendo uno de mis libros y ahora dice que yo fui al pueblo a buscar problemas.

¿A buscar problemas? ¿Qué os pasa por la cabeza a los habitantes de Cojáyar? ¿Que me estafan y me deben casi mil euros y he ido yo a buscar problemas a vuestro pueblo?

Espero tener buenas noticias en los próximos días. Mientras tanto, que se vaya haciendo famosa La Paca, acompañada de sus secuaces, ya que me lo han pedido a gritos, y que no estafe a más gente.

Se agradece toda la difusión posible.