Categoría: Elena comunicación
«Dejar ir»
Seguro que muchas veces en la vida nos hemos visto en situaciones en las que no nos ha quedado más remedio que dejar ir. De hecho, es la única forma de salir adelante.
En numerosas ocasiones hemos visto partir de nuestra vida personas, oportunidades, proyectos, situaciones…, y no siempre hemos comprendido qué hay detrás. A veces, esto se da de manera progresiva, teniendo tiempo para procesar internamente, pero otras, no. Es duro quedarse con la incomprensión de no saber qué le ha ocurrido a la otra parte y de dónde viene ese cambio tan repentino.
Aquí tenemos mucho que analizar y es un tema muy interesante, ya que hay muchos supuestos a tener en cuenta. Demos un repaso por los más básicos e importantes y llenémonos de claridad.
Parto de la base de que somos personas coherentes y nos gestionamos, es decir, no estamos en el rol de víctima e irresponsabilidad en el que se encuentra, tristemente, la mayoría de la humanidad. Vivimos en un planeta intervenido y manipulado, solo un porcentaje muy pequeño es capaz de salir de esta programación. Por ello, hay tantos malentendidos y situaciones surrealistas con las que nos tenemos que ver las caras en el día a día.
Las más importantes a analizar serían:
Supuesto 1 – La situación o persona no forma parte de nuestro camino o solo tenemos que compartir un encuentro breve y puntual
Aquí el mensaje para nosotros es de protección, es decir, nos están haciendo un favor. No vemos como pueden ver todos los seres que nos asisten en el plano energético ni todo lo que hay alrededor de la persona o situación. Si nos va a dañar de alguna forma, nos lo quitan de enmedio. En este caso, sentiremos paz. Es una sensación de que todo está bien y nos quitamos un peso de encima. Va a ser mucho más fácil de gestionar, porque va a haber una comprensión interna de “esto no va conmigo”.
Lo mismo pasa cuando solo tenemos que compartir un encuentro muy breve. Sentiremos mucha paz en el cierre. Este encuentro sería como un catalizador de procesos. Lo normal es que sea algo brusco y que no nos esperábamos. También suele ser muy intenso. Aquí la comprensión interna es de “mi misión ha terminado”.
Supuesto 2 – Sí pertenece a nuestro camino y plan de alma, pero la otra parte no está para preparada
En este supuesto, somos su oportunidad de cambio y evolución. ¡Su oportunidad de cambio y evolución! Algo tan maravilloso como lo que significa ese gran regalo y, tan triste, como que se mueren de miedo y huyen. No es fácil tener delante a un alma pura, incorruptible. La mayoría de las personas prostituyen su alma de alguna forma y, cuando tienen delante esta energía, no saben ni qué hacer. No están a la altura y tampoco tienen la fuerza ni la valentía para aguantar el proceso.
Recodemos carácterísticas de una persona fuerte:
Las personas fuertes son aquellas que se enfrentan a sus miedos y los atraviesan, no las que salen corriendo.
Las personas fuertes son aquellas que buscan puntos de unión y oportunidades de mejora, no de separación.
Las personas fuertes son las que viven con el corazón en la mano, no con la mente.
Las personas fuertes son aquellas que se entregan, no las que están retenidas.
Las personas fuertes son aquellas que viven desde el alma, no desde su ego.
Las personas fuertes son responsables emocionalmente y hablan mirándose a los ojos, no se esconden detrás de excusas y frialdad, sin dar la cara.
Las personas fuertes son sensibles, muy sensibles, y ahí está su fuerza, no en la debilidad de una fachada ruda y agresiva, que pretende, sin éxito, tapar los traumas internos.
En este caso suele haber una estampida o una situación repentina que no entendemos y termina con todo. No sabemos qué ha pasado ni dónde está esa persona que un día conocimos, ya que la que se muestra es otra. Esa persona, por supuesto, ni siquiera se entiende a sí misma, mucho menos va a ser capaz de darnos una explicación. Por ello, se esconde y actúa con una total irresponsabilidad y desprecio ante nosotros.
Esto nos provoca mucho dolor, tristeza, enfado y hasta puede dañar nuestra autoestima si le teníamos mucho aprecio, pero también invito a que reflexionemos acerca de porqué le damos el poder a alguien externo. Todo nos sirve para crecer, porque nosotros sí estamos abiertos a ello y no nos queda otra que mirarnos.
Si ha decidido irse de esta manera fría, calculadora e irrespetuosa, es mejor desearle buen viaje. También, que recuerde que no se encuentra a la misma persona dos veces. Nos ha perdido. Hay que poner un punto y final cuando está en juego nuestra integridad. “C’est la vie”.
Tengamos en cuenta también que si empezamos a recibir un trato inadecuado por la otra parte, va a entrar nuestra protección energética del Supuesto 1 y va fuera de nuestra vida, nos sacan esa persona o situación, sin tener permiso para acercarse a nosotros.
Supuesto 3 – Interferencias
Las interferencias a nivel energético aparecen con frecuencia. Cuando somos una persona llena de Luz y posibilidades, no le gustamos a la oscuridad. Cuando aparecemos en la vida de personas para inspirarlas y promover su mejora, la oscuridad empieza a mover los hilos para el boicot y, lo más triste, es que en la mayoría de los casos, lo consigue. Y tenemos que dejar ir, tenemos que continuar nuestra vida y entender que no podemos obligar a nadie a evolucionar. Por supuesto, estamos aquí y hemos explicado incluso esta situación energética, pero las personas nos empiezan a ver como enemigos. Tenemos que irnos con dignidad, porque si no, la vamos a perder.
En muchas ocasiones se junta el supuesto anterior con este, es decir, las personas o situaciones sí que formaban parte de nuestro camino, pero no están preparadas y, además, están intervenidas. Eso es realmente doloroso: ver como las personas que un día estaban en nuestra vida, nos trataban con respeto y compartían camino con nosotros de una u otra forma, caen como moscas, intervenidas, camino al umbral.
Para ayudarnos en este duelo que atravesamos en cada uno de nuestros “dejar ir”, tenemos que apoyarnos en nuestras fortalezas y recordarnos quiénes somos. Sí, quiénes somos. Porque las almas puras, bellas y sensibles somos regalos del Universo, somos vida y pasión en movimiento, somos río que fluye y atraviesa cualquier obstáculo. Y esa es nuestra naturaleza: pureza, belleza, sensibilidad, vida, pasión, fluidez, fuerza y superación. Esa es la naturaleza del amor. Quien no sepa verlo y valorarlo, realmente tiene un problema: opera en y para el lado oscuro.
Recordemos también que existe la ley del retorno. Nuestro regalo: tener la conciencia tranquila y en paz. Dejemos al Universo hacer, ordenar, limpiar, quitar y poner.
Calma, seguro que salimos adelante después de cada pérdida, traición, calumnia… Las almas puras somos inquebrantables.
“Las almas nobles son como la madera del sándalo, perfuman hasta el hacha que las golpea”. Proverbio hindú.
Creceremos, seguiremos amando, haciendo el bien y confiando en que hay gente maravillosa con la que estamos a punto de encontrarnos.
Dejar ir… Dejar ir, para recibir.
Universo, ponnos en marcha y abre el siguiente capítulo en nuestra vida, un capítulo lleno de amor, verdad y armonía.
«Cuídate con Elena» 8/5/2026
«Cuídate con Elena» 17/4/2026
«Cuídate con Elena» 6/3/2026
«La disidencia controlada en la espiritualidad»
En un mundo absolutamente manipulado y corrupto, sobre todo en los últimos años, podemos ver claramente cómo la “espiritualidad” se ha convertido en un negocio. Sin más. Sin más objetivo que acumular adeptos que buscan un salvador.
Se nos olvida la intención detrás de cada cosa, la intención que le ponemos a todo lo que hacemos e impregna con nuestro propio sello todo lo que emanamos. Por ello, las personas que lo tenemos como misión de vida, trabajamos desde otra posición interna y otro nivel de consciencia, evidentemente, muy superior.
Las personas que nos dedicamos a la espiritualidad y al crecimiento personal, lo hacemos porque es lo que se nos ha empujado a hacer desde otros planos. Superamos nuestros traumas constantemente, porque vivimos en coherencia y aplicamos todo lo que decimos. Nuestra vida es ejemplo de nuestro crecimiento y nuestra autenticidad. Y, también, somos seres humanos, por lo que nos vamos reajustando y mejorando constantemente.
Desde mis nueve años de experiencia como coach y veintitrés como dietista, acompañando personas, puedo afirmar que son muy pocas las que asumen la responsabilidad de su vida a nivel emocional. Abundan las que quieren una solución rápida y fácil, ir a que alguien “les haga algo” y listo.
Hay otras, que asumen la responsabilidad de su vida y siguen adelante caiga quien caiga, porque sí, mucha gente va a caer de tu vida como resultado de tu evolución, principalmente porque muchas de esas personas son parte del problema y obstaculizan tu evolución a través de su manipulación. Recuerda: quien sea tu referente debe querer que crezcas y debe alegrarse por ello.
Hablemos de gurús, de rituales, de activaciones y de personas que desde su posición de carencia interna y de irresponsabilidad, caen en sus redes. Toda la gente que quiere algo rápido tiene un gran abanico de posibilidades, sobre todo desde la plandemia, momento en el que todo el mundo de repente se convierte en terapeuta. Y está genial que haya muchas personas para acompañar a otras, pero deben estar bien cualificadas y ser aptas para ello.
Todo aquel que vaya a un grupo donde se está trabajando desde una posición interna que no es la correcta, está entregando su energía a algo que no le va a ayudar en absoluto. Cuando trabajamos con alguien, partimos de nuestra propia vibración y, por supuesto, de la de todo nuestro equipo del plano espiritual con el que trabajamos y nos acompaña (y sus respectivas herramientas), que hace que la nuestra propia se eleve muchísimo. También influye todo lo que usemos para armonizar el espacio donde estamos, como plantas, naturaleza, hierbas, minerales…
Nuestro equipo nos va activando y nos va realizando los ajustes necesarios, nos va preparando para nuestros siguientes pasos. Es un proceso que se hace con amor y cada alma es diferente. Necesitamos personas que nos acompañen desde el amor y nos sintamos seguros y especiales como el ser tan precioso que somos en esencia. Los cambios se dan de forma progresiva, aunque a veces haya cambios muy drásticos de un día para otro. Necesitamos conocernos en profundidad y conectar con nuestro proceso de alma y con nuestra misión de vida.
Tenemos que discernir muy bien cuando nos ponemos en manos de alguien, desde antes de elegir que sea esa persona.
Las modas actuales son desconectan de nuestro ser y prometen resultados para personas que ni siquiera tendrían la capacidad energética de soportarlas y les pueden abrir procesos demoledores.
La espiritualidad real es silenciosa, no hace ruido. Se siente en paz, no hay gritos, ni músicas electrónicas, ni luces de neón, ni espectáculos visuales de los procesos privados de las personas. Es íntima y respetuosa. No necesita alardes, porque ES.
Encuentra tu centro y conecta con tu SER.
Tu Alma te guía.
«Cuídate con Elena» 20/2/2026
«La normalización de la mentira»
Tristemente, vivimos en un mundo en el que lo “normal” es mentir. Las personas mienten, en ocasiones, compulsivamente, evitando a toda costa asumir su responsabilidad emocional y las consecuencias con otros. Un mundo corrupto, insano y sin valores, en el que se pretende quedar bien con lo externo para sentirse parte, pero se traiciona lo interno, lo real y la propia esencia.
Es difícil encontrar a alguien a quien mirar a los ojos y sentirte en casa, porque la mayoría de las personas ni siquiera se respetan a sí mismas. ¿Cómo van a irradiar verdad en la mirada? Las mentiras en todo su rango, incluso las “mentirijillas piadosas”, como se suelen llamar, son la muerte lenta del alma.
Estamos generando una energía a nuestro alrededor constantemente, procedente de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos, que se va quedando en nuestro campo energético y ello produce retroalimentación. Si emanamos una vibración inarmónica nuestro campo, progresivamente, acumula ese patrón vibratorio, lo que nos repercute negativamente, ya que estaremos, cada vez más, en un ambiente inarmónico, gestionando con suma dificultad nuestra mente. Por tanto, en una vida en la que se normaliza mentir, nada armónico puede haber como resultado.
Y la pregunta es: ¿Por qué mentimos? ¿A qué se le tiene miedo? ¿A vivir al margen de quedar bien? ¿A que la gente no te acepte o no encajes en un lugar determinado? Lamentablemente, este tipo de miedos hacen que nos perdamos en una corriente infinita de negatividad, que, además, retroalimentamos sin ser conscientes, lo que hace que nos sintamos peor.
Tenemos miedo de hablar, de decir la verdad, de quedar mal con los demás, de estar solos, de que nos señalen con el dedo… Esto hace que se resuene con personas que no nos aportan, que no nos valoran y que solo ocupan un lugar, un lugar que solo muestra atrozmente el propio vacío interior.
Cuando salimos a la calle, tenemos que relacionarnos con personas desequilibradas todo el tiempo y, a veces, para las que sí hacemos nuestro trabajo interno y cultivamos nuestro crecimiento, resulta totalmente agotador. Tu vas a tu aire, pero siempre aparece alguien con un desaire, una mala mirada o un mal gesto. Entonces, sabemos perfectamente que eso no es correcto, que eso no está bien, pero, en ocasiones, no decimos nada. Y aquí empiezan los “no se habrá dado cuenta”, “tendrá un mal día” o “no pasa nada”. Es justo en este preciso instante cuando nos traicionamos. Sabemos que nos están tratando mal y seguimos, excusamos, sentimos culpa por querer respetarnos y buscamos cualquier justificación absurda para autoconvencernos de que no tenemos razón. Por supuesto, la tienen los demás.
La primera mentira que hay que erradicar, es la mentira a nosotros mismos. Sabemos cuando nos tratan mal o cuando algo no están bien. Tenemos que hacernos caso. Tenemos que hacernos caso siempre.
Es normal que tengamos dudas, ya que hay una parte nuestra, nuestro ego, lleno de creencias limitantes, además de interferencias externas a nivel energético que nos pueden cambiar el estado. Por ello, tenemos que ser fuertes en nuestra postura y, sobre todo, observar nuestro cuerpo: si algo nos tensa el cuerpo, no está bien. Si nuestro cuerpo no está relajado con la situación que vivimos o con la decisión que estamos tomando, necesitamos ponerle atención a ese tema para resolverlo de la manera correcta.
Cuando nos decimos la verdad, decimos la verdad. Cuando nos tratamos bien, tratamos bien. Cuando estamos en armonía y presencia, todo es más fácil. Podemos reflexionar y percibir de manera más consciente todas las sensaciones que experimentamos y los estímulos que recibimos. Solo necesitamos atención, silencio y observación. Atendamos al cuerpo y hagámonos caso.
Otro punto fuerte en este tema es la garganta. Aquí tenemos un centro energético que no va a estar en equilibrio si no hablamos y no nos expresamos desde nuestra verdad interior. Necesitamos expresarnos y normalizar no llevarnos bien con todo el mundo ni estar a gusto con todo el mundo. Tenemos el derecho de elegir nuestras compañías y nuestra vida, sabiendo que hay un precio que vamos a pagar, como la persecución, calumnias, envidias y todo tipo de emanaciones energéticas afines al lado inarmónico.
Si queremos hacer algo: hagámoslo. Si no queremos: digamos que no queremos. Solo emanando verdad podemos atraer verdad.
Empecemos a hablar y a vivir desde nuestra verdad interior. En tus últimos días solo te importará lo coherente que has sido.