«Usa Tu Poder»

Cada uno de nosotros cuenta con un poder infinito en su interior, la pregunta es: ¿lo estamos usando? Podemos elegir usarlo y convertirnos en creadores de nuestra vida o podemos elegir vivir al margen de él.

Muchas veces cuando uno está al margen ni siquiera es consciente de ello, no nos hemos dado cuenta de lo que somos capaces, del gran poder que nos acompaña siempre, que podemos multiplicar y hacer crecer al mirar dentro y conocernos.

Cada mirada hacia adentro es una toma de conciencia y un paso en nuestra evolución. Observar qué hemos hecho en determinada situación, cómo la hemos gestionado, cómo hemos invertido nuestro tiempo, si hemos buscado soluciones o hemos parado demasiado a lamentarnos, cómo es nuestro lenguaje con nosotros y con los demás… La vida es asombrosamente fácil cuando elegimos el enfoque adecuado y, es ahí, cuando empieza a mostrarnos cada día pequeños milagros, los que cada uno vamos creando.

Hay situaciones que se nos presentan cada día, como el tráfico, el tiempo, las esperas en establecimientos… Y tú, ¿qué haces? ¿Te quejas los trescientos sesenta y cinco días del año o has elegido por fin dejar de hacerlo ante estas situaciones? Somos un imán que va atrayendo y manifestando aquello que proyecta. ¿Te gustaría hacer la prueba? Podemos empezar por no verbalizar estos comentarios y, si continuamos entrenándonos en ello, más adelante seremos capaces de gestionar esos pensamientos que nos vienen de forma automática, para que cada vez ocupen menos espacio y tiempo en nuestra mente y en nuestra vida. A cambio podemos centrarnos en las cosas que tenemos alrededor y nos suman, en todo lo que cada día tenemos para agradecer cada uno de nosotros, por ejemplo, vivir y respirar.

Está en nosotros el poder de realizar cualquier cambio que queramos, es importante recordarlo. Cuando nos entrenamos en ello, vamos viendo resultados, vamos construyendo nuestra seguridad y vamos conociendo y experimentando con todos los recursos que necesitamos. Miremos dentro, seamos conscientes de que la responsabilidad es nuestra, conozcámonos y seamos nuestro mejor amigo, dejemos de poner en los demás expectativas que nos corresponden y trabajemos aquello que nos saca de nuestro estado de paz y equilibrio. Cada persona que se nos cruza es un mensajero que nos trae un regalo, que aunque a veces no nos guste en ese momento, nos trae información muy valiosa para continuar con nuestro camino.

Podemos hacer de cada situación y cada experiencia un aprendizaje. Hay una frase muy popular, que en su día hace algunos años me cambió radicalmente la forma de ver las cosas y me aportó muchísima apertura a la hora de mirar a los ojos a un “problema”: “Mira a tu problema de frente y pregúntale: ¿qué me quieres enseñar?” Algo hay ahí que la vida quiere que resolvamos para poder trascender y evolucionar. ¿Te suena alguna situación que se repite y no sabes por qué? Miremos dentro y abramos los sentidos a ver que nos llega.

Con nuestro autoconocimiento y eligiendo avanzar nos hacemos muy poderosos porque tenemos la apertura suficiente para aceptarnos y cambiar todo aquello que nos limita. Todo ello nos hace ser personas sanas y auténticas, personas maravillosas. Ser libre implica asumir la responsabilidad de nuestra vida y es algo para lo que se necesita valentía y estar preparado para caminar solo si así fuera necesario en algún momento.

Donde ponemos la atención estamos creando, ¿y si la ponemos dentro de nosotros? Sería estupendo llegar al fondo de ti y desde ahí cultivar un maravilloso jardín para compartir con cada una de las personas que te rodean. Desde ahí, desde ser una persona completa, sana, autónoma, llena de amor, que es nuestra esencia, conocedora de su poder y de su magia, desde ahí construir todo aquello que quieres en tu vida.

Y claro que habrá momentos de todo tipo… El entrenamiento es para toda la vida y todo lo que aprendemos y las herramientas que tenemos están en nuestra mano para ponerlas sobre la mesa cada vez que las necesitemos, una y mil veces, una y mil veces empezaremos de cero si es necesario. Un paso detrás de otro, a veces iremos más rápido, otras más tranquilos, a veces muy seguros, otras con precaución… Aprendiendo siempre.

¿Te gustaría conocerte? La recompensa eres tú: un ser único e irrepetible.

Nos vemos en el camino.

«Bienestar y Equilibrio Mente-Cuerpo»

¿Cómo describirías en líneas generales uno de tus días?

Cada mañana nos levantamos, nos arreglamos y desayunamos (si lo hacemos), vamos a trabajar, atendemos nuestras obligaciones, nos cruzamos con personas, llamamos, enviamos mensajes, intercambiamos miradas, palabras… Transcurre nuestro día, con o sin ocio, y volvemos a casa para cenar, ducharnos, acostarnos y volver a empezar…

Una vez te despiertas, ¿qué pensamientos llegan a tu cabeza? ¿Con cuáles eliges quedarte? Desde ese preciso instante ya estamos creando nuestro día. No somos dueños de los pensamientos que llegan a nuestra cabeza pero sí de los que se quedan en ella, es muy importante recordarlo y tenerlo presente.

¿Cómo es tu respiración? ¿Sientes el aire entrar y salir de tu cuerpo? ¿Y tu pulso? ¿Entra luz por tu ventana? ¿Hay una temperatura agradable?

¿Cómo te levantas? ¿Qué haces primero? ¿Te miras al espejo? ¿Te preparas un buen desayuno y disfrutas del color, olor y sabor de esos alimentos? ¿Masticas lentamente y siendo consciente de lo que estás haciendo? ¿Tienes en cuenta ese momento en la gestión de tu tiempo?

Mientras te arreglas, ¿te miras a los ojos? ¿Te sonríes? ¿Qué te dices frente al espejo? ¿Te dedicas alguna palabra bonita?

Salimos a la calle y empezamos a interactuar con los demás, ¿cómo lo hacemos? ¿Y desde dónde? ¿Desde el equilibrio y la armonía? ¿Estamos descansados, tranquilos, nos sentimos bien?

Seguimos construyendo nuestro día, van pasando horas y cada uno sigue realizando sus tareas hasta la noche.  En ese día hemos tenido necesidades básicas que cubrir: agua, alimentos, descanso… ¿Lo hemos tenido en cuenta? ¿Tenemos presente nuestra salud y priorizamos cuidarnos?

Al llegar a casa nos queda cenar, descansar y meternos en la cama hasta la llegada de un nuevo día. ¿Dormimos bien? ¿Hemos buscado algún momento de reflexión o meditación para estar con nosotros? ¿Te has dedicado algún mimo?

Cada uno elegimos nuestro día y construimos nuestra realidad, tu día va a ser como tú decidas. Si decides potenciar tu bienestar y equilibrio mente-cuerpo disfrutarás de todos sus beneficios, la elección está en tu mano. Desde la manera de levantarnos de la cama estamos decidiendo cómo será.

Podemos orientarnos hacia un estilo de vida saludable y elegir:

  • Agradecer la oportunidad que se nos brinda cada mañana al despertarnos.
  • Gestionar nuestros pensamientos y asociarnos a aquellos que nos suman.
  • Gestionar nuestras emociones y sentimientos.
  • Ser conscientes de cada una de las cosas que realizamos, desde respirar hasta sentir el agua recorriendo nuestro cuerpo durante la ducha.
  • Disfrutar y hacer nuestra una alimentación sana y equilibrada, desde el desayuno hasta la cena, pasando por todas nuestras comidas, incluyendo todos los nutrientes que necesitamos cada día.
  • Cuidar nuestra hidratación, tan importante para nuestra salud.
  • Relacionarnos de manera sana y consciente con los demás, mirándonos a los ojos y viendo más allá del cuerpo que habitamos.
  • Incluir nuestros momentos de ocio y actividad física, esencial para nuestra mente y nuestro cuerpo.
  • Darle importancia a meditar, conectar con nosotros y escuchar ese vocecita que nos habla desde dentro.
  • Dormir las horas necesarias, cuidar la calidad de nuestro sueño y darle importancia a nuestro descanso.

¿Quieres potenciar tu bienestar y equilibrio mente-cuerpo cada día?

«Beneficios del Coaching y de la Inteligencia Emocional en el ámbito Nutricional»

Hoy en día tenemos mucha información al alcance de nuestra mano, pudiendo, a veces, provocarnos indecisión a la hora de elegir un método de trabajo para ayudarnos a incorporar un estilo de vida saludable. Es importante que tengamos claro lo que nos puede aportar el coaching nutricional y para qué personas sería totalmente recomendable.

El coaching es un entrenamiento y, en el ámbito nutricional, trabajamos todo lo relacionado con ese campo, desde lo que hoy somos, que es nuestro punto de partida, hasta lo que queremos ser. El tiempo va a variar dependiendo de los objetivos de cada individuo y de los diversos factores que condicionan el ritmo de trabajo. Recordemos que cada uno somos diferentes y únicos y requerimos procesos adecuados a nosotros y, por tanto, personalizados y únicos también.

Sería muy recomendable para todas las personas que quieran:

  • Disfrutar de una relación sana con la comida.

  • Incorporar hábitos saludables.

  • Aprender a gestionar pensamientos, emociones y sentimientos.

  • Incorporar desahogos emocionales sanos, sustituyendo a las situaciones en las que se usa la alimentación con ese fin.

  • Identificar asociaciones entre alimentos y emociones.

  • Solucionar conflictos con el peso.

  • Trabajar autoestima y confianza.

  • Identificar creencias y conductas limitantes e incorporar potenciadoras.

  • Conocer fortalezas y puntos de mejora, usándolos para avanzar.

  • Estar en cabeza en su lista de prioridades y disfrutar de un buen estado de salud.

  • Conocer los motivos de los frenos que existen en su desarrollo y cambiarlos por soluciones.

  • Ser personas independientes y sanas emocionalmente, disfrutando de un cuerpo y una mente en equilibrio.

  • Asumir la responsabilidad de su salud y hacerlo una realidad.

A veces uno no es consciente de lo recomendable que sería ni tampoco del cambio tan positivo que va a traer a nuestra vida. Sería bueno parar, reflexionar y ver los puntos reales en los que sería importante trabajar.

Algo a tener en cuenta también es diferenciar muy bien entre un asesoramiento nutricional y el coaching nutricional. Eso sí, se pueden combinar y el resultado es fantástico, en los casos en los que las necesidades lo requieren. Lo bueno es elegir la disciplina que necesitamos y ponernos en marcha para conseguir nuestros objetivos. Pregunta e infórmate con la fuente adecuada y adelante con tu plan de acción y la ayuda del profesional indicado.

¿Estás dispuesto a recorrer ese camino?

Normalmente si algo es para mejorar y tiene beneficios que aportarnos, todos queremos cambios, sin excepción. Dónde nos empezamos a diferenciar es en cuántos de nosotros estamos dispuestos a pasar por el proceso que nos lleva al resultado final.

Pues bien, yo te invito a ello, a mirar dentro y a identificar tus necesidades, a cogerte de la mano y a avanzar hacia tu bienestar, a disfrutar de un buen estado de salud, disfrutar de un equilibrio emocional, disfrutar de una relación sana con la comida y con tu cuerpo y disfrutar de ti cada uno de tus días.

¿Qué pasa cuando empezamos a notar sus beneficios?

Nos sentimos genial, estamos felices, ligeros, llenos de energía, tenemos ganas de salir, ver gente, de realizar actividades, de compartir, de hablar de lo bien que estamos, de todos los cambios positivos, derrochamos vida, conectamos con nuestro interior, nos reconciliamos con nosotros y nos mantenemos la mirada por fin, nos cambia la cara… Y queremos cuidarnos, porque somos nuestra responsabilidad y lo hemos recordado.

Disfruta de un estilo de vida saludable, disfruta de ti.

«Mi método de trabajo en Coaching Nutricional»

COACHING NUTRICIONAL CON INTELIGENCIA EMOCIONAL

 ¿Cuál es mi método de trabajo?

¿Para mí que es importante?

¿Cuál es mi objetivo?

¿Qué me lleva a orientarme a ello?

Quiero compartir contigo mi método y, de esa manera, hacerte partícipe de mi experiencia y visión, contribuyendo y aportando consciencia desde mi campo de trabajo como coach nutricional, orientado hacia nuestro bienestar y un estilo de vida saludable.

Para mí es muy importante tener claras nuestras prioridades y cubrir nuestras necesidades básicas, además de ser conscientes de que nuestro cuerpo es nuestro vehículo. Y te pregunto: ¿tienes alguno de recambio? Yo no, y considero muy importante cuidarlo, quererlo y respetarlo porque es nuestro hogar. ¿Lo habías pensado? Quiero invitarte a reflexionar sobre el tema, nos aporta interesantes conclusiones si estamos abiertos a ello.

En mis años ejerciendo como dietista he podido comprobar claramente que detrás de lo que comemos hay mucho más que trabajar, desde cómo nos sentamos a comer (si lo hacemos, porque puede que si siquiera uno se siente), el tiempo que dedicamos a ello, si respiramos, si miramos nuestro plato y alimentos, si olemos, si saboreamos y masticamos lo que tenemos delante, disfrutando de ese momento y de lo que tenemos en la boca… Es muy importante también ser conscientes de la intención con la que comemos y cuál es nuestro estado al hacerlo. Todo ello me movió a formarme en coaching e inteligencia emocional, quería soluciones y herramientas para complementar y trabajar de forma holística con cada persona que tenía delante de mí.

Mi trabajo en el campo del coaching nutricional engloba muchos puntos y lo hago de la mano de inteligencia emocional, algo vital para mí. Considero que la inteligencia emocional es la base para tener una relación sana con nosotros mismos en todos los aspectos y, de ahí, parten las relaciones hacia fuera que cada uno construye con todo lo que le rodea. Pues bien, empecemos por la relación con nosotros mismos, por asumir esa responsabilidad y ese compromiso y, por supuesto, trabajar nuestra parte, que es donde tenemos poder de actuación. Vayamos a lo práctico y a pasar a la acción. Si nos valoramos y estamos bien con nosotros, nos cuidamos en cada aspecto de nuestra vida. Es fundamental trabajar nuestra parte personal.

En el estudio de alimentación y emociones hay todo un mundo por explorar, muy interesante y muy revelador. El primer paso es la toma de conciencia, es parar y estar abierto a todas las señales que nuestro cuerpo nos envía, que son muchas… Él nos avisa de que hay algo dentro que no funciona adecuadamente, de que es importante parar y mirarnos dentro… ¿Lo hacemos? Sería un gran paso el hacerlo, usar nuestra alimentación como preventiva, descansar, hacer deporte, meditar, ser conscientes de nuestra respiración, estar conectados con nuestro cuerpo y nuestro corazón. Los beneficios son inmediatos.

Tan importante es la alimentación del cuerpo como la alimentación de nuestra mente, ¿qué hacemos ahí? ¿Qué nos decimos? ¿Nos miramos al espejo? No digo a la cara, digo a los ojos, digo a nosotros, a los que vivimos dentro. ¿Nos miramos?

Mi objetivo es trabajar el origen, es obtener soluciones definitivas, es avanzar hacia adelante, es orientarnos hacia conductas constructivas, es crear un estilo de vida saludable en el que el equilibrio mente-cuerpo sea un pilar fundamental.

Para ello es importante ser conscientes de dónde se parte, gestionar pensamientos, sentimientos, emociones, creencias, elaborar plan de acción, crear nuevos hábitos, gestionar frenos del cambio, sustituir conductas ineficaces por eficaces… Es construir una relación sana con la comida y que alimentarnos sea un momento de alegría y disfrute, es tener una relación sana con la comida y con nosotros. Un trabajo muy satisfactorio que requiere determinación, apertura, compromiso, constancia y proactividad. El resultado: personas independientes, líderes de su vida, sanas, equilibradas, en armonía y disfrutando de su bienestar.

Empecemos por la base de nuestra pirámide, empecemos ocupándonos de nuestras necesidades básicas y, con esa base bien consolidada, estaremos preparados para todo lo demás, respirando salud y energía.

¿Te apuntas?

«Alimentación y Emociones»

¿Somos conscientes de la relación que existe entre ambas?

¿Y de importancia del equilibrio mente-cuerpo?

¿Nos cuidamos en estos aspectos? ¿Potenciamos nuestra salud y bienestar?

Vamos a hacer un pequeño recorrido por todo ello. Brindémonos la oportunidad de conocernos un poco más y, con ello, orientarnos hacia un día a día en el que tengamos presentes nuestras necesidades y nuestra armonía. Es importante recordar que de la relación que tenemos con nosotros mismos parten todas las relaciones y de nosotros depende que nuestras decisiones partan de un estado de equilibrio emocional.

Empecemos tomando conciencia de que existe un alimento material para nuestro cuerpo y, además, un alimento afectivo. Po ello, tenemos dos necesidades que cubrir: una necesidad fisiológica y una necesidad emocional y afectiva. Cada una de ellas se satisface de una manera diferente, aunque a veces sin darnos cuenta pretendemos cubrir nuestra necesidad afectiva y emocional con alimentos que llenan nuestro cuerpo. Os invito a la reflexión… Cuándo estáis felices, agusto, haciendo algo que os encanta, ¿os acordáis de la comida? ¿Qué pasa cuando estáis solos, sin hacer nada, o en un estado emocional diferente del equilibrio? ¿Cambian vuestras respuestas?

Nuestro pilar de autoestima es el primero a cubrir y esa responsabilidad es nuestra. Nadie lo va a llenar por nosotros porque es el amor propio. ¿Qué puedes hacer para ello? Levántate y llena tu depósito, trabaja en ti, aprende a gestionarte emocionalmente, cuídate, vive, apuesta por ti, crece, evoluciona.

Desde que llegamos a este mundo y se nos empieza a alimentar, se nos transmiten mucho más que nutrientes con los alimentos que ingerimos. Nos llega amor, nos llega la energía de las personas que nos han cuidado, nos han criado y han estado a nuestro alrededor, nos llegan palabras… Dicen por ahí que “cocinar es hacer trocitos de amor comestibles”. Y así es. ¿Alguna vez te has parado a pensar si cambia tu manera de alimentarte dependiendo de las personas con las que estés y de quién haya preparado la comida? Te invito a observarte. Y también a observar tu estado emocional en cada una de estas situaciones.

Todo ello nos va condicionando a lo largo de nuestra vida, y como adultos somos responsables de gestionar aquello que no nos sume y se haya convertido en una conducta ineficaz. Si tenemos una relación sana con nosotros priorizaremos por ello y nos cuidaremos, comeremos de forma saludable, nos hidrataremos, haremos deporte, descansaremos adecuadamente, tendremos nuestros momentos de desahogo, reseteo y conexión con nosotros… Con esta base bien fuerte nos encontraremos adecuadamente para realizar todas las actividades de nuestro día a día, no nos dejaremos para después ni buscaremos culpables fuera, ni personas y cosas que llenen nuestro depósito emocional.

Estoy totalmente convencida de que cuanto más conectados estamos con nosotros más sana es esta relación y, cuanto más lejos estamos de nosotros, nuestro cuidado brilla por su ausencia. A veces, ni siquiera somos conscientes, no nos hemos dado cuenta de que la relación más importante es la que tenemos con nosotros mismos. Te invito a descubrirte y a invertir en tu equilibrio mente-cuerpo.

Nuestro ritmo de vida ajetreado puede propiciar que nos dejemos llevar. Hoy puede ser un buen día para parar, respirar, ser conscientes de nuestro estado emocional, aprender a gestionarlo, observar y gestionar nuestros pensamientos, observar cómo nos hablamos, construir una relación sana con la comida, detectar muy bien cuando se usa como desahogo emocional, detectar conflictos con el peso, crear hábitos saludables y cuidarnos para disfrutar de cada día como una maravillosa aventura que se nos regala cada mañana.

«La aprobación de los demás»

Desde hace un tiempo tenía ganas de escribir sobre el tema. Personalmente me habría encantado leer algo parecido en muchos momentos de mi vida, siendo para mí un bálsamo curativo y de esperanza, reconfortante y portador de una palabra en mayúsculas: ADELANTE. Después he aprendido que las cosas llegan cuando tienen que llegar, ni antes ni después, cuando estamos preparados para comprenderlas, en ese momento justo para continuar con nuestra evolución. Además, en este momento las palabras nacen y afloran desde dentro, desde mi interior, ese gran maestro que todos llevamos y no siempre escuchamos.

La aprobación de los demás… Creo que es algo que nos condiciona tanto en nuestra vida… ¿Qué pasa si no contamos con la aprobación de los demás?

Puede que muchas veces dejemos de hacer aquello que queremos realmente, que dejemos de ser nosotros mismos por complacer a otros, que creamos que hacemos cosas que “están mal” porque eso les parece a ellos, que nos sintamos mal y creamos ser responsables de cómo se sienten los demás si elegimos nuestro camino y nos escuchamos, que nos tapemos porque no siempre “podemos” mostrar nuestra felicidad a no ser que estemos preparados para la avalancha de críticas y comentarios de personas a las que les molesta nuestra alegría, nuestras ganas de vivir y el brillo de nuestros ojos, que toleremos comportamientos tóxicos e insultos, que esté mal visto que no pasemos por el aro, que no se reconozca nuestro trabajo y nuestros avances e incluso “estén mal” porque como “eres fuerte” y “te sales del camino establecido” puedes despertar envidias, es mejor seguir al rebaño y sin hablar… Y así, se podría completar una lista interminable.

Mi manera de ver las cosas me hace no querer centrarme en esa lista aunque sí quiero que quede constancia. ¿Qué pasa entonces? Te vas anulando y te vas moldeando para encajar lo más posible, que esté todo en orden (el “normal” dependiendo del entorno) y aquí todos contentos. Todos menos tú, claro. Queremos la aprobación de los demás y sin ella no damos un paso porque nos quedamos solos y somos los “raritos”, y eso da miedo.

El tiempo pasa, vives, te vas conociendo, vas trabajando en ti, en mejorar las cosas que quieres, te vas escuchando, vas aprendiendo, vas abriendo tu mente y tu corazón, te das cuenta de que eres un ser único, especial y maravilloso que está viviendo la vida de otros… ¡De otros! Pues bien, NO ES NORMAL dejar de ser tú ni tolerar ningún comportamiento que atente contra ti bajo ningún concepto, venga de quién venga. Si para respetarte a ti tengo que perderme el respeto a mí, conmigo no cuentes.

Somos todos humanos, aprendiendo y compartiendo esta experiencia. Para construir relaciones sanas es importante establecer límites, escucharnos, respetarnos y evidentemente aceptarnos. Si fuéramos perfectos no seríamos humanos, el tema es que nos centremos en nosotros y en hacernos responsables de nuestros sentimientos, emociones, de nuestra gestión, de nuestra vida y de nuestra felicidad. No somos responsables de la vida de los demás ni de su felicidad, eso es responsabilidad de cada uno, cada uno con su vida.

Cuando uno es una persona completa y feliz, comparte su vida con las personas porque las elige, no porque las necesita, que es algo muy diferente. Yo soy feliz y comparto mi felicidad contigo, mi alegría y todo lo que quiera compartir, no necesito que tú me hagas feliz porque ya soy feliz, mucho, y pretendo serlo cada día más. Si vienes de corazón aquí estaré siempre, te lo aseguro. Si no es así, evidentemente no te quiero en mi vida y, puede que algún día vuelvas a estar, cuando mi felicidad te haga feliz y quieras relacionarte conmigo desde el corazón. En mi vida quiero, merezco y elijo tener relaciones sanas en todos los ámbitos.

Yo me comprometo a hacerme responsable de mí, ¿y tú? ¿Tienes algún compromiso contigo?

Que los demás no aprueben lo que hagas no quiere decir que estás equivocado, lo que los demás piensan es la opinión de los demás, la única persona que realmente sabe si vas en el camino correcto eres . Si hay paz dentro de ti no puedes estar equivocado, por eso es muy importante que te conozcas, que te valores, que te cuides y que te hagas responsable de ti.

El camino no es fácil, habrá muchas dudas, miedo, puede que camines solo muchas veces, pero te aseguro que ser tú no tiene precio. Para mí esto no son palabras que quedan bien al escribirlas, es una REALIDAD y, quién es AUTÉNTICO, lo sabe y sabe el trabajo y experiencias que hay detrás y reconoces con tan sólo una mirada a quién también lo es. A la vida, a la energía, al Universo (llámalo como quieras) no hay manera de engañarlo, sólo te engañas a ti mismo si así lo crees.

Cuando uno es diferente, raro, oveja negra, especial…, a parte de no encajar, muchas veces no interesa, no eres manipulable, porque piensas diferente, en ocasiones solo porque piensas y, eso, a veces, cuando alguien está en otro punto y no ve lo que tú ves es un problema… No estás loco, no estás pirado, no estás mal de la cabeza…. A mi parecer estás más cuerdo y lúcido que nunca.

Tengo que decir que personalmente ha sido a mis 36 años cuando he aceptado que no le caigo bien a todo el mundo, ni le voy a caer, que mucha gente me quiere y por los mismos motivos otra me odia, que hay gente a la que le encanta verme feliz y a otra no, que soy diferente y quiero serlo, me encanta serlo, no encajo en todos sitios y no quiero encajar… Doy gracias de no encajar. ¿Puede sonar cañero? Sí, tanto como real. Tan real como yo, tan real como tú.

Y era tan fácil como eso, que no con todo el mundo cuadramos, ni en todos sitios y no pasa nada. La vida fluye sin forzar. Simplemente escucha lo que te dice tu interior… Hazte caso, escucha tu voz porque está contigo.

Era tan fácil como aceptarlo, normalizarlo y fluir con toda naturalidad. Siempre dando gracias por el aprendizaje, abiertos a lo nuevo que va a llegar a nuestra vida y siendo responsables de una gestión sana de estas situaciones. La guerra o la paz están en el interior de cada uno y desde ahí te relacionas.

Y cada día la elección es nuestra, vibrar en miedo o en amor… Yo elijo el AMOR.

Me encanta cuando la vida me regala a estas personas, especiales, despiertas, diferentes, profundas, penetrantes, interesantes, con estilo propio, edición limitada, hechas de realidades y no de palabras, con historias y experiencias de vida espectaculares, auténticas… Existen y son maravillosas. Gracias, siempre. Gracias, compañeros de vida.

Así que si eres una de ellas grábate a fuego que la única aprobación que necesitas es la tuya, porque esta es tu vida… ¡ADELANTE!