COACHING NUTRICIONAL CON INTELIGENCIA EMOCIONAL
¿Cuál es mi método de trabajo?
¿Para mí que es importante?
¿Cuál es mi objetivo?
¿Qué me lleva a orientarme a ello?
Quiero compartir contigo mi método y, de esa manera, hacerte partícipe de mi experiencia y visión, contribuyendo y aportando consciencia desde mi campo de trabajo como coach nutricional, orientado hacia nuestro bienestar y un estilo de vida saludable.
Para mí es muy importante tener claras nuestras prioridades y cubrir nuestras necesidades básicas, además de ser conscientes de que nuestro cuerpo es nuestro vehículo. Y te pregunto: ¿tienes alguno de recambio? Yo no, y considero muy importante cuidarlo, quererlo y respetarlo porque es nuestro hogar. ¿Lo habías pensado? Quiero invitarte a reflexionar sobre el tema, nos aporta interesantes conclusiones si estamos abiertos a ello.
En mis años ejerciendo como dietista he podido comprobar claramente que detrás de lo que comemos hay mucho más que trabajar, desde cómo nos sentamos a comer (si lo hacemos, porque puede que si siquiera uno se siente), el tiempo que dedicamos a ello, si respiramos, si miramos nuestro plato y alimentos, si olemos, si saboreamos y masticamos lo que tenemos delante, disfrutando de ese momento y de lo que tenemos en la boca… Es muy importante también ser conscientes de la intención con la que comemos y cuál es nuestro estado al hacerlo. Todo ello me movió a formarme en coaching e inteligencia emocional, quería soluciones y herramientas para complementar y trabajar de forma holística con cada persona que tenía delante de mí.
Mi trabajo en el campo del coaching nutricional engloba muchos puntos y lo hago de la mano de inteligencia emocional, algo vital para mí. Considero que la inteligencia emocional es la base para tener una relación sana con nosotros mismos en todos los aspectos y, de ahí, parten las relaciones hacia fuera que cada uno construye con todo lo que le rodea. Pues bien, empecemos por la relación con nosotros mismos, por asumir esa responsabilidad y ese compromiso y, por supuesto, trabajar nuestra parte, que es donde tenemos poder de actuación. Vayamos a lo práctico y a pasar a la acción. Si nos valoramos y estamos bien con nosotros, nos cuidamos en cada aspecto de nuestra vida. Es fundamental trabajar nuestra parte personal.
En el estudio de alimentación y emociones hay todo un mundo por explorar, muy interesante y muy revelador. El primer paso es la toma de conciencia, es parar y estar abierto a todas las señales que nuestro cuerpo nos envía, que son muchas… Él nos avisa de que hay algo dentro que no funciona adecuadamente, de que es importante parar y mirarnos dentro… ¿Lo hacemos? Sería un gran paso el hacerlo, usar nuestra alimentación como preventiva, descansar, hacer deporte, meditar, ser conscientes de nuestra respiración, estar conectados con nuestro cuerpo y nuestro corazón. Los beneficios son inmediatos.
Tan importante es la alimentación del cuerpo como la alimentación de nuestra mente, ¿qué hacemos ahí? ¿Qué nos decimos? ¿Nos miramos al espejo? No digo a la cara, digo a los ojos, digo a nosotros, a los que vivimos dentro. ¿Nos miramos?
Mi objetivo es trabajar el origen, es obtener soluciones definitivas, es avanzar hacia adelante, es orientarnos hacia conductas constructivas, es crear un estilo de vida saludable en el que el equilibrio mente-cuerpo sea un pilar fundamental.
Para ello es importante ser conscientes de dónde se parte, gestionar pensamientos, sentimientos, emociones, creencias, elaborar plan de acción, crear nuevos hábitos, gestionar frenos del cambio, sustituir conductas ineficaces por eficaces… Es construir una relación sana con la comida y que alimentarnos sea un momento de alegría y disfrute, es tener una relación sana con la comida y con nosotros. Un trabajo muy satisfactorio que requiere determinación, apertura, compromiso, constancia y proactividad. El resultado: personas independientes, líderes de su vida, sanas, equilibradas, en armonía y disfrutando de su bienestar.
Empecemos por la base de nuestra pirámide, empecemos ocupándonos de nuestras necesidades básicas y, con esa base bien consolidada, estaremos preparados para todo lo demás, respirando salud y energía.
¿Te apuntas?