Mi artículo como postulante al premio coach del año 2019-2020 AIDCP, «Tu Camino».

Os presento mi artículo como postulante al premio #aidcpcoachdelaño de la AIDCP – Asociación de Coaches.

Te invito a leerlo, pinchando encima del nombre,  y a tomarte unos minutos para ti: «Tu Camino».

Puedes contribuir con tu like 👍🏽 al final del mismo, dentro de este enlace que comparto del blog de la AIDCP. Esos serán los likes que se contabilizarán para mi postulación.

¡Gracias por tu colaboración! 🙏🏽❤️

 

«Empezar de cero»

¿Qué nos viene a la cabeza cuando pensamos en empezar de cero? ¿Nos gusta o por el contrario despierta en nosotros cierta resistencia a ello? ¿Somos conscientes de todo aquello que podemos ganar cuando se nos plantea esta situación?

La vida es un cambio constante. Dependiendo de nuestra capacidad y habilidad para gestionarlo, así vamos a percibir cualquier experiencia que requiera por nuestra parte empezar de cero. ¿Fracaso, éxito, frustración, oportunidad? ¿Cómo lo ves? Te animo a abrirte a la posibilidad de reflexionar sobre ello y descubrir nuevas formas de ver.

Cuando el cambio para nosotros es algo molesto, estaremos condicionando todo el proceso y podemos perdernos, sin darnos cuenta, cantidad de oportunidades que se presenten ante nosotros. Podemos quedarnos anclados en lo antiguo, eligiendo el sufrimiento que va ligado a la lucha de seguir viviendo en algo que ya no existe. Cada momento que perdemos del presente, lo único que realmente existe y donde podemos actuar, es un momento que no estamos viviendo de nuestra vida.

Cada uno de nosotros hemos vivido multitud de situaciones y experiencias a lo largo de nuestra trayectoria en cada una de las áreas de nuestra vida, lo que nos diferencia es el haber sido capaces de extraer de cada una de ellas el aprendizaje y la enseñanza para evolucionar y poner en práctica en futuras ocasiones. Estamos viviendo lo que hemos ido creando a través de tantas decisiones que hemos tomado, en función del nivel de conciencia que hemos tenido en cada momento. Si hemos sacado partido de todo ello, el resultado será para nosotros gratificante y experimentaremos una constante evolución y un constante desarrollo que nos permite orientarnos siempre hacia delante, de manera proactiva y con soluciones en la mano, sabiendo que con cada paso estamos creciendo.

Para llegar a percibir cada situación como una oportunidad, por supuesto que hemos experimentado la queja, el bloqueo, el miedo y la tristeza en tiempo anterior, anclados ahí, sin saber qué hacer o esperando que alguien viniera a salvarnos. Está en nosotros decidir evolucionar o seguir repitiendo la historia manteniendo el papel de víctima, muchas veces, sin haber sido conscientes de ello. La buena noticia es que todos, absolutamente todos, tenemos el poder de elegir nuestra decisión en cada momento y aprender a llevarlo a cabo hasta que se convierta en nuestra manera de vivir, incorporándolo en nosotros como algo tan natural como respirar.

La clave está en mirar hacia delante, centrarnos en qué podemos hacer, qué recursos necesitamos, abrirnos a la experiencia, a descubrir qué nos puede aportar este nuevo comienzo y qué es importante aprender para ser más efectivos cada vez que se nos plantee empezar de cero. Muy importante es aprender a gestionar el miedo, que estará presente cada vez que hagamos algo por primera vez (indicándonos peligro), para poder incorporar la valentía en nuestra vida. Y también la tristeza, que estará en cualquier cambio que realicemos. Lo importante para nosotros es elegir la conducta constructiva en cada caso, porque las emociones nos acompañan y acompañarán cada uno de nuestros días, y aprendiendo a leerlas y gestionarlas nosotros elegimos hacia dónde nos mueven. Dejemos hueco en nuestra vida para todo lo nuevo, sin empeñarnos en conservar en ella todo lo antiguo, que no haya nada obstaculizando nuestra energía y nuestro proceso. Siempre agradeciendo lo vivido, cerrando ciclos, permitiendo ese precioso espacio libre para recibir lo que en este momento sintoniza con nosotros.

El entrenamiento y la experiencia nos pueden aportar disfrutar cada empezar de cero, apertura e ilusión por cada uno de los momentos que vamos a vivir y a crear, ganas inmensas de aprender y conocer, enriquecernos de cada paso de nuestro camino, aventuras, abrazar lo desconocido y la incertidumbre…. En definitiva, fluir.

Para todo ello es necesario conocernos, con nuestras fortalezas y puntos de mejora, siendo conscientes de que nos estamos creando continuamente y podemos enfocarnos hacia aquello que queremos y hacerlo posible. Así que, vivir una vida plena y constructiva depende de nosotros.

Y si algo hay que tener claro es, que pase lo que pase, estemos en la situación que estemos, hayamos vivido lo que hayamos vivido, siempre podemos empezar de cero.

Elige conscientemente cada una de tus decisiones y como dice la bonita y conocida frase: “Confía en la magia de los nuevos comienzos”.

«¡Feliz cada segundo de tu vida!»

¡Feliz cada segundo de tu vida! 

En estos días escuchamos sin parar: ¡Feliz Navidad! ¡Feliz año nuevo! 

Mi propuesta es diferente y así quiero hacértelo llegar. Sin importar la época del año, ni lo que se supone que hay que hacer, ni protocolos, ni seguir a la masa… Algo que sería bonito tener en cuenta en cada momento:

Te deseo que seas feliz cada segundo de tu vida.
Te deseo que seas consciente del poder que tienes dentro y descubras tu magia.
Te deseo que le des a cada día la oportunidad de ser maravilloso, sea lunes, miércoles, viernes, domingo…
Te deseo que vivas siempre en el presente y acudas a tu cita con la vida, aquí y ahora.
Te deseo que cumplas tus sueños trabajando cada día, siendo parte activa y creadora.
Te deseo que te seas fiel y vivas en coherencia contigo, sin que ninguna época del año ni circunstancia externa influya. Tu vida siempre está sucediendo.
Te deseo que te quieras, te mimes y te cuides como mereces, en todas las áreas de tu vida.
Te deseo que la ilusión te impulse cada día a vivir y dejar que la vida te sorprenda y te brinde todos los regalos que tiene para ti.
Te deseo que abras tu corazón y permitas que el amor fluya hacia ti.
Te deseo que siempre recuerdes que tú eres el amor de tu vida.

¡Feliz cada segundo de tu vida! 

«Nuestro bienestar, ¿cuestión de temporada?»

Una pregunta que ha llegado a mi cabeza desde hace años es: ¿de verdad que nos cuidamos por temporadas? La respuesta es sí, aunque no sea la que me guste. De esta manera es importante ser realista y empezar por asumir que eso es lo que refleja un porcentaje altísimo de nuestra sociedad.

A nivel nutricional, tanto en mi labor como coach como en mi labor como dietista, puedo observar que no somos conscientes de las consecuencias que puede tener en nosotros dejar para después nuestra salud, alimentación equilibrada, hábitos saludables, gestión de creencias, emociones, sentimientos, pensamientos, la relación con nuestro cuerpo… Lo dejamos para mañana, pensamos que se producirá solo, después de verano me cuido, después de Navidad… Y van pasando nuestros días y nuestra vida. De los doce meses que tiene el año, ¿cuántos se supone que nos tenemos que cuidar? ¿La mitad? ¿Depende de las vacaciones? Claro, como no pasa nada, nos reímos, miramos para otro lado y pasamos por alto otra oportunidad de decir sí a nuestro bienestar y a nosotros mismos. Es realmente alarmante estar tan enfocados hacia fuera y ser capaces de organizar todo a nuestro alrededor (o eso se cree) y, sin embargo, ser totalmente escurridizos y repetir constantemente esa huída de nosotros mismos. Por supuesto, estamos hablando de salud, de prevenir enfermedades, de hábitos saludables, de disfrutar de calidad de vida, de un peso saludable, de equilibrio cuerpo-mente, de una relación de respeto, cuidado y amor hacia nuestra persona y nuestro cuerpo, nuestra maravillosa casa aquí y ahora. Por el contrario, nos seguimos viendo como un escaparate, cuando llega el invierno como nos ponemos más ropa y no se ve… ¡qué más da! Lo tapamos y listo, cuando empecemos a quitarnos ropa ya veremos qué hacer con ese cuerpo del que estamos tan desconectados y vemos como algo ajeno y que no tiene nada que ver nosotros. Y así, continuamente nos ponemos excusas, no vemos la importancia de nuestra salud y bienestar como una base para disfrutar desde nosotros todo lo que tenemos fuera.

A nivel personal pasa lo mismo. Hay temporadas en las que una persona disfruta de amigos, familia, pareja, trabajo… Todo lo que considera necesario para sentirse pleno y feliz, ¡qué bien! Había tomado la decisión de empezar un proceso de coaching, tenía unos objetivos claros pero he pensado que lo dejo para más adelante porque me encuentro estupendamente ahora (se han solucionado o creo que se han solucionado los motivos que me impulsaban a actuar y se está cubriendo mi necesidad desde fuera) y ya no lo necesito. En esa afirmación tenemos la respuesta ¿Somos conscientes de que estamos vendiendo nuestra felicidad y dando el poder a factores externos temporales?

En cualquier ámbito vamos a tener constantes cambios, unos elegidos, otros no, unos nos gustarán más y otros menos. Lo que está claro es lo que nosotros podemos hacer ante todo ello. Y la pregunta es: ¿qué hacemos ante ello? ¿Tenemos una actitud responsable y proactiva?

Nuestra salud, bienestar y equilibrio mente-cuerpo es tarea nuestra, somos los encargados de construirlo y los responsables de su estado, nos guste más o menos, pongamos resistencia al cambio, nos movamos en la negación, miremos hacia otro lado… De ti no puedes escapar, es genial hacerte tu aliado y trabajar contigo, por y para ti y, desde esa relación sana y equilibrada contigo, con tu cuerpo, con tus emociones, pensamientos, sentimientos, podrás relacionarte de manera adecuada en todas las áreas de tu vida. ¿Te darías esa oportunidad? La oportunidad de tenerte en cuenta cada día, cada momento, de ponerte como prioridad, siendo ejemplo de esa manera para todo tu entorno, teniendo claro que esa es la mayor contribución que puedes realizar, porque la coherencia habla por sí sola y, por el contrario, las palabras pierden toda su validez si tus actos no acompañan. Esta relación necesita de ti cada día, cada semana, cada mes, cada año… Es un trabajo a incorporar como un estilo de vida, no para temporadas cada tres meses o para momentos en los que mi desesperación me lleva a actuar desde la ansiedad con conductas inefectivas y deterioro a nivel interno y externo.

Cada uno podemos aportar al mundo nuestro granito de arena, nuestra luz, nuestra sabiduría, nuestro compartir y, si estamos abiertos a ello, podemos enriquecernos infinitamente de todas las personas que nos rodean. Empecemos por cuidarnos en estos aspectos tan importantes de nuestra vida, para de esa manera y, desde nuestro bienestar personal, poder desarrollarnos profesionalmente, afectivamente, socialmente y ser personas y seres humanos de éxito, viviendo en coherencia y armonía.

Tomemos consciencia y seamos responsables del inicio y base de toda relación, la que tenemos con nosotros mismos, teniendo claro que existe trescientos sesenta y cinco días al año.