Este verano he tenido la gran desgracia de encontrarme con FAR, más conocida como “La Paca: la estafadora de La Alpujarra”. No tenía ni idea de la que se me venía encima cuando contacté con ella a través de Idelista para reservar la casa que tenía en alquiler y pasar mi verano, supuestamente, en el pueblo más tranquilo de La Alpujarra: Cojáyar.
Reservé para cinco semanas esa casa que ella ofrece como una casa donde hace retiros de yoga, una casa en movimiento donde tienes de todo y todo está en perfecto estado.
Llegué el 27 de julio a Cojáyar (Murtas, Granada) y nada más ver subir por la cuesta a La Paca, con su pinta de yonqui, supe que iba a tener problemas. Yo la estaba esperando en la plaza, porque decía que las calles eran “raras”. Después de bajar la carretera al pueblo, una carretera con curvas de 180 grados, sin arcén ni quitamiedos, las del pueblo, eran más de lo mismo: calles que no son calles, en las que lo más normal es estrellarte con tu coche si circulas por primera vez. Gracias Paca, es la única verdad que me has dicho, por lo menos no estrellé mi coche y pude volver en septiembre. Es lo único bueno que me has traído, ya que le pregunté si había buena carretera porque tengo vértigo, y cuando voy a montaña siempre me informo. Ella dijo que sí, que había buena carretera. Quien está en La Alpujarra y la conoce, sabe que en esas carreteras tienes muchas probabilidades de matarte. Son carreteras muy peligrosas donde hay accidentes todo el tiempo.
Vamos a la casa y está muy mal. Todo sucio, huele fatal, todo roto… Un verdadero asco. El día anterior me dijo por la noche que “se le había roto el calentador”, pero que el agua “salía estupenda”. Al ver el calentador me doy cuenta de que está roto, no del día anterior, sino de hace muchos años. Dice que no lo va a arreglar porque no se va a gastar dinero. Le digo que es ilegal alquilar una vivienda sin servicio mínimo de agua caliente.
Se pone agresiva. Baja el precio del alquiler y lo escribe en el contrato. Noto que tiene prisa en irse a su domicilio en Loma Cabrera (Almería), ya que enseña la casa muy deprisa. No hay nada alrededor, no hay alojamientos y estoy en un pueblo de veintisiete habitantes sin tienda, ni bar ni ningún servicio. Me fui preparada y cargada con todo lo necesario para mí y mis dos gatos.
Al quedarme sola y estar allí, voy observando que dentro de la casa está todo sucio, con telarañas, carcoma, grietas, desprendimientos de pared y techo, agujeros, insectos, ácaros, mal olor, todo sin lavar, utensilios de cocina inutilizables, grifos rotos… La casa tiene zonas exteriores llenas de escombro y basura, a las que pueden acceder tanto mis gatos, como cualquier animal, pudiendo estar con ratas y todo tipo de insectos, cogiendo cualquier infección. No ha hecho allí un retiro de yoga en su vida. Es todo mentira.
Soy consciente de la catástrofe que tengo encima e intento adecentar la casa para estar lo más dignamente posible. Pero fue imposible.
Mi cuerpo se empezó a llenar de picotazos. El lunes 3 de agosto voy al mercado de Cádiar en la furgoneta que viene al pueblo a llevarte y las mujeres me alertan de que llevo picaduras de pulga. Voy a la farmacia en Cádiar. El martes 4 de agosto viene al pueblo la enfermera, Elena, y me confirma que llevo picaduras de pulgas y que llevo el tratamiento adecuado.
A continuación hablo con La Paca: la estafadora de La Alpujarra. Le traslado que su vivienda está en condiciones insalubres y que el contrato queda rescindido. La Paca se niega a venir a recoger las llaves de la vivienda y quiere quedarse mi dinero, de la fianza y del alquiler completo. Le digo que se quede el dinero correspondiente al alquiler de los días que he estado y sigue negándose: quiere quedarse 950 euros que pagué por alquiler y fianza. La Paca es una estafadora nata, además de desaseada, sucia y antihigiénica, porque en todos los alrededores es conocida por alquilar su vivienda de esta manera y con este objetivo.
Me he ahorrado muchos detalles, como que tenía que ducharme con la manguera en la calle, antes de que anocheciera, para tener algo de agua caliente y, también, tenía que estar interviniendo en peleas de gatos callejeros que se metían a la casa constantemente.
Este es el anuncio y os agradecería que entrárais a denunciarlo, igual que hice yo, porque todavía sigue activo: https://www.idealista.com/inmueble/27482353/
Las fotos están desactualizadas. La casa no es recomendable para ninguna persona, mucho menos para niños y animales, como indica.
A través de diferentes movimientos, encuentro otra vivienda, que acceden a alquilarme de manera excepcional cuando se enteran en las condiciones en las que me encuentro. Estoy con mis dos gatos y en el pueblo no había casas en alquiler.
Tuve que pagarme la otra casa y La Paca: La estafadora de La Alpujarra, nunca me devolvió mi dinero. Ni fue a por las llaves. Esa es, precisamente, su estrategia para decir que yo estaba en la casa: no recoger las llaves.
Terminaron mis vacaciones. Volví a mi casa y sigue sin devolverme el dinero. ¿Qué habría pasado si yo no hubiera tenido dinero para pagarme otra casa? ¿Me habría quedado tirada en la calle por una estafadora como esta? Mi dinero es para disfrutarlo yo, no para este parásito.
Puse una instancia en el Ayuntamiento de Murtas, donde pertenece Cojáyar, y nadie me contestó. Solicité inspección de sanidad y que intervinieran las autoridades.
¿Qué pasa? ¿Es legal la estafa en Murtas? ¿Por qué no interviene nadie? ¿Es legal que te piquen pulgas en una casa de alquiler? Os aseguro que no voy a parar hasta que esto se sepa en toda La Alpujarra, en Granada, en Almería, de donde es esta individua, en España y donde me proponga llegar, porque no, esto no se le puede hacer a nadie. A nadie.
Después fui a la Guardia Civil a Cádiar a denunciar a La Paca. Al llegar a casa, en septiembre, se quedó otra denuncia puesta por estafa en el Juzgado.
No estoy dispuesta a regalar mi dinero a esta timadora y a sus hijos, cómplices en cada estafa, al igual que Andrés, “el fontanero”, el que “revisó” el calentador antes de que yo fuera. Otro que me dijo en el pueblo que ese calentador llevaba roto años, como se sabe nada más verlo, y que La Paca siempre alqula la casa así. El mismo que ahora dice que nunca ha hablado conmigo, el que le revisa la casa a La Paca cuando alguien sale de allí. Andrés, eres cómplice de estafa. ¿Cómo que no has hablado conmigo? Me he comido hasta tu tortilla de patatas sin cebolla, como le gusta a Juan, tu amigo, el mismo que se está leyendo uno de mis libros y ahora dice que yo fui al pueblo a buscar problemas.
¿A buscar problemas? ¿Qué os pasa por la cabeza a los habitantes de Cojáyar? ¿Que me estafan y me deben casi mil euros y he ido yo a buscar problemas a vuestro pueblo?
Espero tener buenas noticias en los próximos días. Mientras tanto, que se vaya haciendo famosa La Paca, acompañada de sus secuaces, ya que me lo han pedido a gritos, y que no estafe a más gente.
Se agradece toda la difusión posible.
La administración , está para velar que en estos establecimientos , se dispongan unos servicios mínimos requeridos, para el uso y disfrute de cualquier persona o familia.
La plataforma donde se publicita , supuestamente, una estafa , según denuncia Elena , entiendo que está siendo participe de ella y tanto ella , como la administración, tendrán que tomar cartas en estos asuntos, para que más personas o familias , no arruinen sus vacaciones y les creemos una serie de problemas, tanto económicos, como «sufrimiento impagable «, que no esperan sufrir y menos en sus días de vacaciones.
Entiendo que tanto los servicios de inspección, autoridades competentes, y servios que entiendan tener competencia en estos asuntos, deberían actuar por el bien de todos,
porque el cobro y la estafa se están llevando a cabo al mismo tiempo.
pagamos nuestros impuestos, sin rechistar, verdad? pues hagamos público sin ningún miedo , a los que nos estafan y quieren quedarse con lo que no es suyo, la ley y los organimos competentes, » tomar nota y esclarecer estos asuntos tan desagradables»
Animar a más personas que sufran estás acciones, a denunciarlas públicamente y a Elena, enhorabuena por esa aptitud tan necesaria, de denunciar casos reales y demostrables .
Muchas gracias, Luis.