Vivir, crecer, evolucionar, potenciar nuestro bienestar físico y emocional, conectar con nuestra alma… La relación más importante de todas es la que tenemos con nosotros mismos.
Una vez más empezando de cero y realizando cosas de la lista de cosas pendientes de hacer. En este caso montar a caballo. Después de la única experiencia haciéndolo hace más de 20 años, nada satisfactoria, tenía pendiente darme la oportunidad de cambiarlo por una que sí lo fuera.
Gracias a mi querido y gran amigo Valentín, se ha hecho posible hace muy poquito. Como siempre digo, la vida nos da la oportunidad de reinventarnos una y mil veces, está en nuestra mano tomar esas oportunidades y aprovecharlas para avanzar, solucionando todo aquello que nos pueda limitar.
Así que empecé totalmente de cero, y ha sido genial. Impresionante la paz que transmite este precioso caballo, Molareño, Mola para los amigos. Y en ello estoy, acompañada de Valentín, que me deja suelta ya, jajaja.
Experiencias bonitas, oportunidades de avanzar y disfrutar de la vida.
Camino del Norte, tramo Irún-Bilbao. En el anterior Camino casi toda la gente me recomendó hacer este tramo, y hacerlo sola. La verdad que me apetecía un montón la experiencia y fue realmente genial. Sin duda me quedo con la experiencia en solitario por un montón de razones, esa paz, esa libertad, apertura total a todo lo que te rodea, ese fluir y vivir el aquí y ahora.
El tramo es precioso, ya cuando subía en coche al ir llegando y ver ese verde que todo lo inunda la sonrisa aparecía sola en mi cara. Totalmente enamorada del Norte. Este Camino me llega muy dentro por el mar, es una gran suerte ver, escuchar y sentir el mar en la mayoría de sus etapas, y disfrutar de esas playas gigantes y con una energía tan especial por la tarde.
Conocí a gente maravillosa que a día de hoy forma parte de mi vida, y viví experiencias totalmente enriquecedoras. Feliz de la vida.
¡No podía faltar el salto en paracaídas! jajaja ¡Simplemente BRUTAL!
He de decir que tengo vértigo, el tema es que no quería perderme esta experiencia, quería vivirlo y sentirlo. ¿Miedo? jajaja, cuando se abre la puerta antes de saltar es un momento crítico. Eso sí, nada más llegar a tierra habría saltado otra vez. Como en la vida el momento que más miedo da es antes de hacer las cosas, y si te quedas parado te las pierdes… Así que… ¡elijo saltar!
Esa sensación de libertad, volar… ¡te invito a experimentarlo!
¡También la tenía pendiente! Era una carrera que tenía pendiente de hacer, y cómo no, el dorsal llegó a mí para que así fuera. Contenta con la experiencia y feliz de haberla hecho e incorporado aprendizajes.
Durante dos años estuve en la Yeti Trail colaborando de voluntaria como escoba, organizada por el Club Wapaventura. Otra manera de estar en una carrera, desde el otro lado. Un entorno precioso y una organización y calidad humana estupendas.
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